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Homilía del Domingo XXVII del Tiempo Ordinario: ¿pobres siervos o siervos pobres?

Homilía del Domingo XXVII del Tiempo Ordinario: ¿pobres siervos o siervos pobres?

Perú Católico, líder en noticias comparte la reflexión de este domingo, a cargo de Monseñor José Ignacio Alemany.

Si somos sinceros, el problema de siempre, y muy concretamente lo percibimos hoy, es la falta de fe.

A veces pensamos porqué diría Jesús: “¿pero cuando venga el hijo del hombre encontrará fe en la tierra?”

Hoy cuando vemos tantos ataques (quizá disimulados) contra la fe en los mismos cristianos, nos preguntamos: ¿habrá llegado ya ese momento?

La liturgia de hoy nos habla de la importancia de la fe.

  • Habacuc

Es un profeta muy especial y difícil de entender.

El significado de su mismo nombre no está claro. Se dice que puede ser el nombre de una planta y concretamente de la albahaca. No se sabe el tiempo en que vivió. Se sospecha que fue entre el año 605 antes de Cristo y el destierro de Babilonia.

Sí hay unas palabras que nos llaman la atención porque las cita dos veces San Pablo y también encontramos la misma idea en la carta a los Hebreos y en Hechos.

Se trata de una frase que nos puede ayudar en el tema de este domingo: “El justo vive de la fe”.

¿Y cuál es el contenido de la fe?

Para nosotros ciertamente que es Cristo: el justo vive de Cristo.

  • San Pablo

Pablo da a Timoteo una serie de consejos importantes que también nos pueden ayudar a nosotros.

Le recuerda cómo por la imposición de manos ordenó a Timoteo y lo quiere y aconseja con cariño.

Y añade: “Vive con fe y amor en Cristo Jesús”.

Una vez más, Pablo nos aclara que todo en él gira en torno a Jesucristo que lo llamó al apostolado y al que sigue y del que habla con pasión: “Mi vida es Cristo”.

“Jesucristo es el primero en todo”, como dice a los Colosenses.

Si deseas profundizar en este tema busca las veces que Pablo repite este nombre y quedarás admirado y comprenderás cómo es el mismo Pablo quien “vive (de verdad) con fe y amor en Cristo”.

  • Salmo 94

La fe nos debe llevar a adorar, que es la gran invitación de este salmo que invoca al Señor con estos nombres: “Dios grande”, “Señor”, “Soberano”, “Roca”, “Creador”.

El Señor pide el cambio de vida y la conversión radical. También nos pide que le alabemos con nuestro cuerpo y nuestro espíritu porque todo nuestro ser forma una única realidad.

  • Aleluya

La Palabra es el Evangelio que se nos anuncia y que nosotros por nuestra parte debemos anunciar a todos: “La Palabra del Señor permanece para siempre; y esa Palabra es el Evangelio que os anunciamos”.

  • Evangelio

Nos cuenta San Lucas que un buen día los apóstoles pidieron a Jesús: “Auméntanos la fe”.

Aparentemente Jesús no les contesta, pero de hecho su respuesta es muy  profunda. Les dice así:

“Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: arráncate de raíz y plántate en el mar. Y os obedecería”.

Podemos entender que Jesús quiere decir que lo primero es tener la fe para poder aumentarla. Por eso les dice que su tuvieran fe de verdad, aunque fuera muy chiquita, como chiquita es la semilla de mostaza, podrían hacer maravillas. Nosotros sabemos que de hecho en el bautismo Dios nos regaló la vida sobrenatural y lo necesario para vivirla.

Entre esos regalos está la esperanza, el amor y la fe…

Desde entonces tenemos la fe pero ¿la has ayudado a crecer?

Hay que tener en cuenta que la vida humana en nosotros crece y se desarrolla porque la cuidamos con el alimento, con el agua, con el aire que respiramos, etc. pero la vida sobrenatural muchas veces no ha crecido y nos convertimos en una especie de fenómenos con un cuerpo más o menos robusto, pero enanos en la vida sobrenatural que recibimos en el bautismo.

Si somos inteligentes sacaremos la conclusión de que tenemos que fomentar la fe que Dios nos regaló y pedirle también al Señor que nos ayude con su misericordia.

Y leyendo las últimas palabras del texto de hoy, Jesús nos dice que cuando hayamos realizado todo lo que se nos pide digamos simplemente: “somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

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