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Homilía del VI domingo de Pascua: Jesús nos habla de la Trinidad

Homilía del VI domingo de Pascua: Jesús nos habla de la Trinidad

Hoy nos dirá Jesús que el Espíritu Santo nos lleva a la plenitud de la verdad. Nuestra sociedad rechaza la verdad y prefiere atenerse a ese “relativismo” sin sentido, según el cual no hay ningún absoluto ni personal ni comunitario.

El peligro es grande y nos lleva a terribles injusticias como vemos muchas veces en la práctica.

Pero el hombre ha sido creado por Dios y para Dios.

Esta es nuestra grandeza, por la cual nos debemos el máximo respeto los unos a los otros.

En este domingo nos hablará Jesús de la Trinidad Santa cuya manifestación podemos resumirla de esta forma:

El Padre nos envía al Hijo, que es la verdad, y el Espíritu Santo nos lleva a la verdad que es el Hijo.

De esta manera entramos también nosotros en el misterio trinitario y con ello en el gozo eterno.

  • Hechos de los Apóstoles

Se armó un lío entre los que creían en Jesús y los que se habían convertido a medias, según los cuales había que seguir con las leyes del Antiguo Testamento junto a las normas del Evangelio.

La solución fue hermosa y debemos aprenderla también en nuestros días.

Oraron largamente y pidieron la intervención del Espíritu Santo, que es lo fundamental en todo problema y más cuando se trata de la fe.

Después de orar los apóstoles enviaron una comisión de discípulo de confianza a Antioquía para llevar una respuesta – mensaje.

¡Qué bien suena: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros”!

Cuántas peleas hay entre nosotros y qué pocas veces las solucionamos orando, para poder terminar diciendo también: nos ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros.

Cuántas veces los cristianos somos más políticos que hombres de fe y por eso los problemas se agrandan y la caridad se rompe.

Les invito a profundizar estas palabras escritas últimamente por el Papa Benedicto XVI:

“De hecho hoy la Iglesia es vista ampliamente solo como una especie de aparato político. Se habla de ella casi exclusivamente en categorías políticas y esto se aplica incluso a obispos que formulan su concepción de la Iglesia del mañana casi exclusivamente en términos políticos.

La crisis causada por los muchos casos de abusos de clérigos, nos hacen mirar a la Iglesia como algo casi inaceptable que tenemos que tomar en nuestras manos y rediseñar. Pero una Iglesia que se hace a sí misma, no puede constituir esperanza”.

Esto es muy serio sobre todo porque no faltan católicos que hablan de hacer una “Iglesia nueva”, olvidando que solo movidos por el amor del Espíritu Santo podremos renovar la Iglesia fundada por Jesucristo.

  • Apocalipsis

Con su gran imaginación y creatividad el apóstol Juan nos presenta, al final del libro, a Jesús como una luz de la que habló Él mismo: “Yo soy la luz del mundo”.

Estas son las palabras: “La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero”.

También dice que “esta ciudad no tiene santuario porque su Santuario es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero”.

Tema para meditar: Jesús Cordero es el Santuario y la luz en la Jerusalén celestial.

  • Evangelio

En  el Evangelio Jesús nos revela el misterio de la Santísima Trinidad y la relación entre las tres Personas.  Con esto nos invita a una meditación profunda para que descubramos la grandeza de nuestra fe, por una parte, y por otra, no nos quedemos en simples teorías hablando de la Trinidad Santa sino que ella sea la Vida de nuestra vida.

Veamos algunas claves para nuestra meditación:

+ El amor verdadero en el discípulo le lleva a guardar la Palabra.

Esta Palabra, el Verbo, es la segunda Persona de la Santísima Trinidad y lo maravilloso es que el amor a la Palabra nos trae el amor del Padre.

El amor del Padre y de la Palabra es el Espíritu Santo y el gran regalo de la Santísima Trinidad es que las tres divinas Personas “moran”, es decir, permanecen en el corazón del discípulo.

Acoger al Verbo es acoger al Padre y con Él al Espíritu Santo.

+ También nos dice hoy Jesucristo que el Espíritu Santo, a quien llama nuestro “Defensor”, será quien nos enseñe todo lo que nos ha dicho Jesús.

+ Finalmente, Jesús nos ofrece la paz, que no es la paz de este mundo engañoso, sino la paz verdadera que brota de la seguridad de ser amados de Dios y tenemos asegurada una eternidad feliz.

Amigo, procura pedir al Espíritu Santo que te lleve de verdad, y no solo en teoría y palabras vacías, a conocer y vivir el misterio de la Santísima Trinidad.

José Ignacio Alemany Grau

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