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La Santísima Virgen María en la música religiosa

La Santísima Virgen María en la música religiosa

Perú Católico, líder en noticias. Continuamos proponiendo la escucha de otras tres obras inspiradas en la Santísima Virgen María, surgidas de la inspiración de tres magníficos compositores.

Stabat Mater, de Gioaquino Rossini (1792-1868). Para muchos quizá sea raro encontrar una obra religiosa en un compositor conocido por su gran producción operística. Sin embargo, Rossini compuso una obra de tema religioso llena de frescura y de inspiración, como lo es el Stabat Mater. La obra fue hecha por encargo de un clérigo madrileño llamado Manuel Fernández Varela, quien murió antes que la obra estuviera completamente terminada. El estreno se dio en la ciudad de París, en 1842, y desde entonces la composición gozó de gran fama. Las voces del cuarteto de solistas están elaboradas según las ornamentadas líneas propias del belcanto. Es una obra que vale la pena seguir con el texto en la mano, para relacionar la palabra con la bella música que las arropa.

Ave María de Schubert. Esta obra es, sin temor a equivocarme, una de las piezas más famosas del repertorio de la música religiosa en occidente, a pesar de que no es estrictamente una obra de este tipo. Tanto en bodas, como en celebraciones litúrgicas de diversa índole, es frecuente su interpretación. El texto proviene de uno de los poemas de la Dama del lago de Walter Scott, en concreto del llamado Tercer Canto de Ellen. La obra está escrita para piano, aunque ha recibido las más variadas adaptaciones para todo tipo de orquestas y voces. El texto recrea la súplica de una doncella a la Virgen, por lo que si bien no es un texto estrictamente para el culto, sí expresa hondamente algunos de los pliegues del alma humana.

Ave María, de Verdi. Dentro de las óperas del compositor italiano, hay varios pasajes que abordan de algún modo temáticas religiosas, pero, sin duda, una de las más bellas e inspiradas es la oración que pronuncia el personaje de Desdémona en el cuarto acto de la extraordinaria ópera Otello –obra basada en la obra de Shakespeare a partir de un libreto de Arrigo Boito-, penúltima entre sus composiciones del género y verdadera obra maestra, que fue estrenada el 5 de febrero de 1887. El Ave Maria aquí referida es una pieza de enorme dulzura e inspiración, ya que recoge la súplica humilde de Desdémona, esposa de Otello, en los momentos previos a su trágica muerte. Refleja perfectamente el alma atormentada del personaje y la súplica ferviente de una mujer llena de fe. Una página musical auténtica y bella.

Como corolario conviene traer a colación las palabras dichas hace unos días por el Papa Francisco a los miembros de la “Scholae Cantorum” de la Asociación Italiana Santa Cecilia: “Una música bella y buena es una herramienta privilegiada para acercarse a lo trascendente, […] crea puentes, acerca a las personas, incluso a los más distantes; no conoce barreras de nacionalidad, etnia, color de piel, sino que envuelve a todos en un lenguaje superior, y consigue siempre sintonizar a personas y grupos de muy diferentes procedencias. La música sacra acorta las distancias, también con aquellos hermanos y hermanas que a veces no sentimos cercanos.”

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara-padilla@iteso.mx

Juan Diego Flórez, Ave María” de Franz Schubert.

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