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La Santísima Virgen María en la música religiosa (I)

La Santísima Virgen María en la música religiosa (I)

Perú Católico, líder en noticias, comparte con ustedes este artículo de nuestro columnista Sergio Padilla. El día 7 de octubre se celebra en la Iglesia la memoria de Nuestra Señora del Rosario, por lo que es buena ocasión para echarle un vistazo al homenaje que, por varios siglos, han hecho muchos de los grandes compositores a la Santísima Virgen María. Veamos tres ejemplos.

Vísperas de la Virgen María, de Claudio Monteverdi (1567-1643).  El maestro de la iglesia de San Marcos en Venecia compuso, en 1610, las Vísperas de la Virgen María, creación que propició la introducción de la música barroca en el terreno de la música religiosa. La obra es rica en efectos instrumentales y manejo de las voces, lo cual le da un matiz sobrecogedor por el contraste entre lo festivo y lo íntimo. Monteverdi sentó las bases para el desarrollo de formas musicales más complejas en el campo de la música religiosa mediante la asociación de varias voces y a la participación de cuerpos instrumentales más ricos. Dado el carácter exitoso que representó el nacimiento y primer desarrollo de la ópera, género en el que Monteverdi fue el gran iniciador, en el terreno de la música religiosa se adoptaron estilos cercanos a las formas operísticas, pero arropadas por categorías religiosas -específicamente en el hecho de basarse en textos bíblicos-, dando así nacimiento a las formas como el oratorio y la cantata, que luego abordaremos ampliamente en este espacio.

Magnificat, de J. S. Bach (1685-1750). El texto de esta obra reproduce el cántico de María del primer capítulo del Evangelio de San Lucas, el cual era utilizado en el oficio de Vísperas dentro de la liturgia luterana. En navidad de 1723, Bach la estrena en los oficios litúrgicos de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig. Destaca el carácter festivo y de alabanza a Dios desde los primeros compases del coro inicial a través del uso de trompetas y timbales. A lo largo de la obra se suceden pasajes que van abordado con inusitada maestría los versos del texto bíblico, subrayado el contenido de cada uno de ellos, en perfecta fusión de música y significado. El Magnificat es, sin duda, una de las obras más interpretadas y grabadas del genio alemán.

Stabat Mater, de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736). Este compositor nos dejó en su corta vida obras de notable belleza e inspiración. En el terreno de la música sacra, no podemos olvidar el Stabat Mater, compuesto en 1735, basado en el conocido poema del siglo IX que contempla el dolor de la Virgen María al pie de la cruz ante la agonía y muerte de su hijo. A lo largo de la obra se siente, a través de la música, la gravedad, dolor y tensión de la escena.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara-padilla@iteso.mx

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