Sergio Padilla Moreno

Música para contemplar la creación

Música para contemplar la creación

Perú Católico comparte con ustedes este artículo. El compositor austriaco Franz Joseph Haydn (1732-1809), es reconocido, junto con Mozart, como uno de los grandes exponentes del periódico clásico de la música (segunda mitad del Siglo XVIII y primeras décadas del XIX). Compuso más de cien sinfonías, además de óperas, música de cámara y conciertos para diversos instrumentos. En el género de la música sacra compuso algunas misas y tres oratorios: Las Siete últimas palabras de Cristo en la Cruz, en 1799; Las estaciones en 1801, que si bien, no es una obra estrictamente de carácter religioso sino pastoril, es una reflexión profunda de la relación del hombre con la naturaleza. Pero sin duda el más logrado e inspirado de ellos es el oratorio La Creación, compuesto entre 1796 y 1798. El mismo compositor llegó a confesar: “nunca me sentí tan piadoso como cuando compuse La Creación. Todas las mañanas me arrodillaba para pedir al Señor fuerzas para concluir mi obra”; sin duda, su oración fue escuchada.

La Creación es un oratorio que no tiene ninguna pretensión litúrgica ni cultual; se acerca más al terreno del drama religioso musical. Está basado en textos en alemán, recogidos por el barón Gottfried Van Swieten del Génesis bíblico, algunos Salmos y del poema narrativo El paraíso perdido del escritor inglés John Milton. La estructura de la obra es a base de intervenciones alternadas de coros y solistas, los cuales representan, en la primera parte, a los arcángeles Gabriel, Uriel y Rafael, y en la segunda parte de la obra a Adán y Eva. Si bien, como decíamos, no es una obra estrictamente de carácter religioso, la música es exquisita en expresividad, por lo que ayuda a contemplar el misterio de la creación de Dios; baste citar la larga introducción orquestal que recrea el caos precedente a la creación y al Espíritu de Dios paseándose sobre las aguas, para estallar después en júbilo al momento en que Dios dijo “Hágase la luz, y la luz se hizo”.

El coro final de la primera parte (Die Himmel erzählen die Ehre Gottes), basado en los primeros versos del salmo 19: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento”, es de una fuerza arrobadora pues que recoge plenamente la acción de alabanza del hombre hacia la obra de su creador:

CORO: Los cielos proclaman la gloria de Dios / y el firmamento es prueba de la obra de Sus manos.

GABRIEL, URIEL, RAFAEL

Lo repite el día al día que le sigue, y la noche que muere a la que le sigue / Y su canto se expande por el mundo, resuena en cada oído, lo repiten todas las lenguas.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Sergio Padilla Moreno

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