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Las emociones ayudan sostener a la familia, por Johan Leuridan Huys

Familia

No se puede entender la ética solamente como cumplir normas o aplicar las observaciones de las ciencias sociales. ¿Por qué un orden social habría de cultivar o recurrir a las emociones, en lugar de limitarse a crear un sistema de reglas justas y un conjunto de instituciones que la respaldan?

Martha Nussbaum señala que las buenas personas, las buenas leyes y las buenas instituciones necesitan también contar con el apoyo de las emocciones de las personas. La persona busca el bien y formula las normas para poder logrearlo, pero las emociones juegan un papel importante  en el sustentamiento de la familia, de la escuela y del Estado. Ya en la familia todos necessitan  cultivar emociones que lleven al rsepeto para todos y que  inhiben la influencia negativa de los vicios. Se aprende a controlar emociones de envidia, odio, resentimientos y narcicistas. Los hombres pueden corromperse mutuamente. Las buenas emociones  ayudan al trato con los demás en las escuelas y a colaborar con la estabilidad del Estado en el cumplimiento de las leyes. Un niño con una conciencia debilmente desarrollada por una educación deficiente termina ser rebelde, alcólico etc. Im posibilita al profesor dictar clases enla escuela y el engraído confunde amor propio con egoísmo.

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Comprobamos la relación entre vida privada y vida pública. Y la influencia de la familia y de la escuela en las instituciones del Estado. La familia enseña y encausa las emociones humanas.Una persona sin esta educación tendrá un comportamiento de anomia, odio, envidia, codicia, el deseo de humilliar y cruaeldad con los demás  y también con las instituciones del Estado.

Juan Pablo II afirma que no se llega a actuar éticamente solo por una teoría o por la comprobación de los hechos. El problema es que en nuestra época no se considera la persona como un instrumento de conocimiento y de cambio. Se considera imposible conocerse y cambiarse a sí mismo y a la realidad solo siguiendo el ejemplo de una persona. Sin embargo, se ha de destacar que las verdades buscadas en la relación ética no pertenecen primeramente al orden de una teoría sobre la ética sino a lo que la misma persona manifiesta de su propio interior. En efecto, la perfección del ser humano no está en la mera adquisición de un conocimiento abstracto de la verdad, sino que consiste también en una relación viva de entrega y fidelidad hacia el otro. En esta fidelidad que sabe darse, el hombre encuentra plena certeza y seguridad. Al mismo tiempo, el conocimiento por creencia, que se funda sobre la confianza mutua, está en relación con la verdad: el hombre creyendo, confía en la verdad que el otro manifiesta. Estas relaciones vivas son los buenos ejemplos que son emociones que expresan las verdades. La moralidad no llegaría a existir si no es también por las emociones, las cuales resultan cruciales para que se la mantenga.

Martha Nussbaum afirma en su libro “Paisajes del Pensamiento” que las emociones tienen un aspecto cognitivo, un juicio de valor, y que la compasión es considerada la más importante de las emociones en la historia porque nos pone en contacto con las otras personas. Nos libera del narcisismo. Ella hace referencia a Aristóteles porque él es el primero que hace una definición y un análisis magnífico de esta emoción: “La compasión es una emoción dolorosa dirigida al infortunio o sufrimiento de otra persona”.

 Aristóteles es el primero que da mucha importancia a las emociones en la ética. Aristóteles hace un análisis importante de esta emoción. La compasión es considerada la más importante de las emociones porque es la única que se preocupa para los demás para hacerlos el bien. No se limita a una emoción, sino nos obliga ayudar, colaborar. Aristóteles pone tres requisitos para poder hablar de la compasión: en primer lugar, una creencia que el sufrimiento es grave, en segundo lugar, la creencia que la persona no merece este sufrimiento y en tercer lugar, una creencia según la cual las posibilidades de la persona que experimenta la emoción son parecidas a las del que padece sufrimiento. Las ocasiones que muestran compasión son la muerte, las agresiones corporales, la vejez, la enfermedad, la falta de alimentos o amigos, la debilidad física, la desfiguración, la inmovilidad, los reverses de expectativas formadas o la mera ausencia de buenas perspectivas. Una sociedad que persigue la justicia puede cultivar la compasión.

Benedicto XVI afirma que la capacidad de aceptar el sufrimiento  por amor del bien, de la verdad y de la justicia, es constitutiva de la grandeza de la humanidad, en definitiva, porque cuando mi bienestar , es más imporante que la verdad y de la justicia; entonces prevalece el dominio del más fuerte; entonces reina la violencia y la mentira.

  • Dominico. Doctor en teología. Miembro honorario de la Sociedad peruana de Filosofía. Ex decano de la USMP.

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