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francisco y leon xiv johan leuridan

León XIV presenta, en su documento Te Dilexi, unas reflexiones, desde la Biblia hasta hoy, sobre una serie de personas de la Iglesia, que manifestaron y vivían la opción por los pobres. León XIV ha manifestado, en varias oportunidades, que se sigue con el camino trazado por Francisco. Presentamos las citas de Francisco de parte de León XIV, en su encíclica, que manifiesta el acuerdo entre ambos Papas. 

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Francisco aclara que “El cristiano no puede considerar a los pobres sólo como un problema social: estos son una “cuestión familiar”, son “de los nuestros” (León XIV, 82). La realidad es que los pobres para los cristianos no son una categoría sociológica, sino la misma carne de Cristo, carne que tiene hambre, que tiene sed, que está enferma, encarcelada. “Una Iglesia pobre para los pobres empieza con ir hacia la carne de Cristo. Si vamos a la carne de Cristo, comenzamos a entender algo, a entender qué es esta pobreza, la pobreza del Señor. Y esto no es fácil (León XIV, 108). ¿Los que nacieron con menos posibilidades valen menos como seres humanos? De nuestra respuesta depende el valor de nuestras sociedades y también nuestro futuro. O reconquistamos nuestra dignidad moral y espiritual, o caemos en un pozo de suciedad (León XIV, 93). “El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres…Todo el camino de nuestra redención está signado por los pobres” (León XIV, 21).

Nuestra relación con los pobres, no se puede reducir a una actividad o a una oficina de la Iglesia. “Cada renovación eclesial ha tenido siempre como prioridad la atención preferencial para los pobres” (León XIV,102). “Es necesario recordar que la religión, especialmente la cristiana, no puede limitarse al ámbito privado, como si los fieles no tuvieran que preocuparse también por los problemas sociales relativos a la sociedad civil y de los acontecimientos que afectan a los ciudadanos” (León XIV,109). Francisco considera que la “peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. Él considera que esta opción debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria “(León XIV,110).  “El verdadero amor siempre es contemplativo, nos permite servir al otro no por necesidad, sino porque él es bello, más allá de la apariencia …  Sólo desde esta cercanía real y cordial podemos acompañarlos adecuadamente en un camino de liberación” (León XIV, 98). “El pobre, cuando es amado, es estimado como de alto valor, y esto hace la diferencia la auténtica opción por los pobres de cualquier ideología de cualquier intento de utilizar a los pobres al servicio de intereses personales o políticos” Francisco,2013, 199).  Francisco afirma: “La transformación del pueblo no se consigue con la fuerza; la auténtica fuerza de transformación es el amor vivo y humilde que procede de Dios.  Conectar con el pueblo es una forma de acercamiento que no tiene su origen en la distancia, sino que nace en estar con el pueblo. El pueblo no es objeto sino sujeto. La primera reforma ha de ser la actitud. La reforma organizativa y estructural vienen después. 

“Las estructuras de injusticia deben ser reconocidas y destruidas con la fuerza del bien, a través de un camino de mentalidad, pero también con la ayuda de las ciencias y la técnica, mediante de políticas eficaces en la transformación de la sociedad (citado en León XIV, 2025: 94). Hago votos, por lo tanto, para que “crezca el número de los políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de este mundo”. (León XIV, 89).

Francisco menciona el desequilibrio entre ricos y pobres. “Este desequilibrio proviene de las ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común” (León XIV, 90). El decía que los ideólogos piensan por el pueblo y no dejan pensar al pueblo. “Entre las cuestiones estructurales- que no es posible imaginar que se resuelvan de lo alto y que requieren ser asumidas lo antes posible- está el tema de los lugares, los espacios, y las ciudades donde los pobres viven y transitan (León XIV, 93).  “No podemos dejar de considerar los efectos de la degradación ambiental, del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas. De hecho, el deterioro del ambiente y de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta” (León XIV, 93-94). “Se instaura una nueva tiranía, a veces, virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas” (León XIV, 90). “Se presenta como elección racional organizar la economía pidiendo sacrificios al pueblo, para alcanzar ciertos objetivos que interesan a los poderosos, mientras que a los pobres solo les quedan promesas de gotas que caerán, hasta que una nueva crisis global los lleve de regreso a la situación anterior” (León, 91).  Cada día mueren varios miles de personas por causas vinculadas a la malnutrición” (León,13). “El modelo distributivo se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría mi siquiera contener los residuos de semejante consumo.” (León X, 93). Recordemos que “doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menos posibilidades de defender sus derechos” (León, 14). “Francisco ha recordado cómo el pecado social toma la forma de “estructura de poder” que considera racional y normal lo que no es más que egoísmo e indiferencia” (León XIV, 90-91). “Debemos comprometernos cada vez más para resolver las causas estructurales de la pobreza. Es una urgencia que no puede esperar, no solo por una exigencia pragmática de obtener resultados y de ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna que solo puede llevar a otra crisis.  La falta de equidad “es raíz de los males sociales” (León XIV, 92). “Por un lado, confirmo que la ayuda más importante para una persona es promoverla a tener un buen trabajo, para que pueda ganarse una vida más acorde a su dignidad, desarrollando sus capacidades y ofreciendo su esfuerzo personal. El hecho es que la falta de trabajo es mucho más que la falta a una fuente de ingreso para poder vivir. El trabajo es bien esto, pero es mucho, mucho más. Trabajando nosotros nos hacemos más persona, nuestra humanidad florece, los jóvenes se convierten en adultos solamente trabajando” (León XIV, 112).

“Siempre debe recordarse que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación individual e íntima con el Señor. La propuesta es más amplia: “es el Reino de Dios” Lucas, 4,43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo.  En la medida en que Él logra reinar entre nosotros, la vida social será el ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad de todos (León XIV, 94). “La caridad es una fuerza que cambia la realidad. Es la fuente a la que debe hacer referencia todo compromiso para “resolver las causas estructurales de la pobreza” (León XIV, 89). “En esta perspectiva, aparece claramente la necesidad de que todos nos dejemos evangelizar por los pobres, y que todos reconozcan la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos” (León XV, 99). Francisco nos invita a reflexionar sobre la parábola del buen samaritano. Hay mucha indiferencia en las sociedades, también cristianas. “Las últimas palabras de la parábola evangélica: “Ve, y procede tú de la misma manera” (Lucas,10,37) son un mandamiento que un cristiano debe oír resonar cada día en su corazón (León XIV, 105). “Por esta razón, dirijo un sincero agradecimiento a todos lo que han escogido vivir entre los pobres; es decir, aquellos que no van a visitarlos de vez en cuando, sino que viven con ellos y como ellos. Esta es una opción que debe encontrar lugar entre las formas más altas de vida evangélica” (León XIV, 98).

León XIV. Los discípulos de Jesús criticaron a la mujer que le había derramado un perfume sobre su cabeza. Era un gesto insignificante, ciertamente, pero quien sufre, sabe cuán importante es un pequeño gesto de afecto y cuánto alivio puede causar. Jesús lo comprende y lo sanciona su perennidad (León, 2025:7). “Allí donde se proclama esta Buena noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo” (Mateo, 26,13). En el rostro herido de los pobres encontramos el mismo sufrimiento de Cristo. Al mismo tiempo, deberíamos hablar quizás más correctamente de los numerosos rostros de pobres y pobreza, porque se trata de un fenómeno variado; en efecto, existen muchas formas de pobreza: falta de sustento material, marginado socialmente, no tiene instrumentos para dar voz a su dignidad y capacidades, la pobreza moral y la pobreza espiritual, la pobreza cultural, la que se encuentra en una  condición de debilidad o fragilidad personal o social, la pobreza que no tiene derechos, ni espacio ni libertad (León XIV, 11).

El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratarse de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volverá leer el evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con a mentalidad mundana

 (León XIV, 16,17). En este sentido, se puede decir que el compromiso en favor de los pobres y con el fin de remover las causas sociales y estructurales de la pobreza, aun siendo importante en los últimos decenios, aun sigo siendo insuficiente (León, 2025:11). Es un error pensar que solo el gobierno debe encargarse de los pobres, que solo el mercado traerá la solución o que se solucionará con una pastoral de élites (León, 111). También los cristianos, en muchas ocasiones, se dejan contagiar por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posiciones políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas (León XIX, 20).

El hecho es “La Doctrina Social de la Iglesia ha visto siempre el trabajo humano como participación en la creación que continúa cada día, también gracias a las manos, a la mente y al corazón de los trabajadores.” “Por otro lado, si aun no existe esta posibilidad, no podemos correr el riesgo de dejar a una persona abandonada a su suerte, sin lo indispensable para vivir dignamente. Y, por lo tanto, la limosna sigue siendo un momento necesario de contacto, de encuentro y de identificación con la situación de los demás Hay que alimentar el amor y las convicciones más profundas, y eso se hace con gestos. Por esta sencilla razón, como cristianos, no renunciamos a la limosna. Es un gesto que se puede hacer de diferentes formas y podemos intentar de hacer de la manera más eficaz, pero es preciso hacerlo” (León XIV, 112).

Ya sea a través del trabajo que ustedes realizan, o de su compromiso por cambiar las estructuras sociales injustas, o por medio de esos gestos sencillos de ayuda, muy cercanos y personales, será posible para aquel pobre sentir que las palabras de Jesús son para él: “Yo te he amado” (Ap. 3,9) (León XIV, 115). “La conversión espiritual, la intensidad del amor a Dios, y al prójimo, el celo por la justicia y la paz, el sentido evangélico de los pobres y de la pobreza, son requeridos a todos (León XIV, 95).

Conclusión

El mensaje de Francisco no es un comunista como muchos lo habían entendido. Comprobamos, en sus encíclicas, una severa crítica a las ideologías, liberalismo y socialismo, que defienden el mercado absoluto o pretenden hacer los cambios por medio de la violencia para instalar una dictadura. Tampoco, encontramos el otro extremo que los cambios solo se harían por la caridad. Sin caridad no puede haber un verdadero cambio. El cambio de estructuras no funciona sin cambio en el hombre. Sin embargo, el cambio no puede realizase solo a partir de la caridad. Debe ir acompañada con las ciencias, la tecnología y una política eficaz. Falta solo, mencionar la importancia del conocimiento práctico para poder tomar decisiones.  

Para la Iglesia, la opción por los pobres, no significa un potencial político sino teologal. El evangelio no propone una ideología. Para aclarar este tema, añadimos un testimonio de Clodovis Boff, teólogo, brasileño. El dice que había teólogos en América latina, bajo la influencia del Marxismo, que enseñaron a los cristianos, entrar en los partidos marxistas, como si fuera una exigencia del evangelio. El reconoció haber cometido este error. Los fieles que habían recibido, como formación, una lectura política sesgada de la Biblia, perdieron la fe y abandonaron la Iglesia. Fueron una buena parte de la población en Brasil. 

Francisco no está de acuerdo con la diferencia como principio de la política. “Por eso, hace falta postular un principio que es indispensable para construir la amistad social: la unidad es superior al conflicto. La solidaridad…se convierte así en un modo de hacer historia, en un ambiente viviente donde los conflictos, las tensiones, y los opuestos pueden alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida” (Francisco, Evangelii Guaudium, 2013, 174). “Este criterio evangélico nos recuerde que Cristo ha unificado todo en sí: cielo y tierra, Dios e y hombre, tiempo y eternidad, carne y espíritu, persona y sociedad. La señal de esta unidad y reconciliación de todo en sí es la paz. “Cristo es nuestra paz” (Efesios, 2,14). El anuncio evangélico comienza siempre con un saludo de paz, la corona y cohesiona en cada momento las relaciones entre los discípulos. La paz es posible porque el Señor ha vencido al mundo y a su conflictividad permanente “haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colonenses, 1,20). “Con corazones rotos en miles de fragmentos será difícil construir una autentica paz social (Francisco, Evangelii Gaudium, 2013, 174-175).

Este pensamiento de Francisco es expresión de la “teología del pueblo” que surgió en Argentina. Ellos plantean que se trata de concientizar al oprimido de su situación y al opresor acerca de su situación y se pone de parte del oprimido. Juntos van a construir un “nosotros” distinto. La relación fundamental del ser humano no es la relación hombre-naturaleza (marxismo) sino lo determinante es el ámbito social y político, una nueva relación de igualdad y respeto. El respeto a la persona de los adversarios en sus derechos, la lucha por la justicia sin resentimientos etc. Los ricos y los pobres son llamados a la conversión y dar la mano en la construcción de un mundo de hermanos. No se busca aniquilar al otro sino de incluirlo en una paz social. Todos debemos luchar juntos (Johan Leuridan, El sentido de las dimensiones éticas de la vida, 2018, 187-188).  Debemos estar disponibles para que Él puede realizar, por medio de nosotros, las obras que el Padre le dio, obras de bondad, justicia, compasión y amor.

El autor, Austen Ivereich, menciona en su libro sobre el Papa Francisco que Francisco, como arzobispo de Buenos Aires, pasaba el ochenta por ciento de su tiempo en visitar las familias de pobres y el veinte por ciento con las familias de ricos para poder ayudar a los pobres. Cuando una profesora, en una escuela de niños pobres, muestra la foto del nuevo arzobispo elegido, una niña dice que lo conoce. La profesora dice que es imposible que ella conoce al arzobispo de Buenos Aires. La niña contesta que lo conoce porque siempre visita a su familia (Ivergeigh, Austen, El gran reformador, Barcelona, 2015, 206).

El juicio final será sobre nuestros actos de amor a los pequeños de este mundo. Dios no nos trata como objetos, sino apela a nuestra libertad de cumplir y de alejarnos de las conductas perversas. No seremos juzgado tanto por nuestra fe teórica sino por nuestra práctica religiosa. Los ideólogos se hacen la vida fácil. Echan la culpa solo al sistema y nunca se sacrifican por los pobres. Ellos viven con comodidad. Nunca hacen un sacrificio personal y cuando llegan al poder se vuelven millonarios. Leemos e Lucas, 19,1-10: “Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: “Zaqueo, baja en seguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa.” Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. “Entonces todos empezaron a criticar y a decir: “Se ha ido a la casa de un rico que es un pecador.” Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús: “Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien le ha exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más.” Jesús, pues, dijo con respecto a él: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.”

No bastará en decirme: ¡Señor! ¡Señor!, para entrar en el reino de los cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor! ¡Señor!, hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces, yo los diré claramente: Nunca los conocí. ¡Aléjense de mi ustedes que hacen el mal! (Mateo, 7,21-23). Los criterios de preferencia y de admiración de mucha gente, son para los que tienen el poder, la riqueza y la belleza. Dios no está de acuerdo con estos criterios. Su preferencia son los enfermos, los presos, los pobres, el hijo pródigo que se arrepienta, el forastero, es decir, los hermanos más pequeños (Mateo, 25: 35,36,40).