www.perucatolico.com

Chiclayo: celebran feria internacional en honor al Divino Niño del Milagro y Santa María Magdalena

eten ciudad eucaristica peru catolico

A pocos meses del regreso del Papa León XIV al Perú y a su querida Chiclayo, la comunidad de Ciudad Eten celebró la feria internacional en honor al Divino Niño del Milagro y Santa María Magdalena con un llamado a ser misioneros del amor y la esperanza en todo el país.

En la misma tierra donde, en 1649, los fieles contemplaron el rostro del Niño Jesús en la Hostia Consagrada, la fe volvió a convocar a fieles de todo el país. En el marco de la Feria Internacional en Honor al Divino Niño del Milagro y a Santa María Magdalena, Ciudad Eten (Lambayeque) vivió una jornada de renovación espiritual que trascendió lo local: el anhelo de un santuario digno del prodigio que custodia.

La Sagrada Eucaristía, celebrada a las 11:00 a.m. en la parroquia Santa María Magdalena, congregó a fieles devotos, peregrinos de diversos lugares y autoridades civiles y policiales. Fue presidida por Mons. Edinson Farfán Córdova, O.S.A., Obispo de Chiclayo, y concelebrada por el Vicario General, Pbro. Jorge Villegas Flores, junto a sacerdotes de distintas parroquias de la diócesis, con el acompañamiento del Coro de Niños «León XIV» —cuyo nombre no es casual en esta hora de la Iglesia peruana.

En su homilía, Mons. Farfán recordó que Ciudad Eten es una tierra privilegiada por la Providencia de Dios al albergar la memoria viva del Milagro Eucarístico, donde Jesús manifestó visiblemente su presencia en la Hostia Consagrada. El Prelado subrayó que los milagros no son un punto de llegada, sino un punto de partida que invita a creer con mayor hondura, a celebrar con fervor y a vivir con coherencia dando testimonio del amor de Dios.

Inspirado en el mandato de Jesús de ir y anunciar a los hermanos, el Obispo de Chiclayo exhortó a los fieles a no guardar la fe para sí mismos, sino a salir al encuentro de los demás para proclamar que Cristo vive en las familias, en las parroquias y en las periferias geográficas y existenciales.

Siguiendo el magisterio del Santo Padre, Mons. Farfán insistió en que no se puede separar el altar de la vida ni la comunión sacramental del compromiso con los pobres: la verdadera espiritualidad eucarística exige ser servidores de los más necesitados, excluidos y marginados, y reconocer al Señor en el enfermo, el migrante y el hermano que sufre soledad. La reflexión se abrió también a la figura de Santa María Magdalena, primera testigo de la Pascua, que buscó al Maestro sin descanso y recibió el encargo de anunciar el Evangelio con su propia vida.

La celebración concluyó con una invitación a renovar la identidad de discípulos y misioneros para que la Iglesia en el Perú sea una Iglesia sinodal que camina unida, escucha los signos de los tiempos y hace visible el amor de Dios en cada rincón de la sociedad, impulsando a los fieles a ser constructores de paz, reconciliación y fraternidad en todo el país.

La jornada de Eten no ocurre en un momento cualquiera. El Papa León XIV —agustino como Mons. Farfán, ciudadano peruano y pastor de Chiclayo durante décadas antes de ser llamado a Roma— tiene prevista su Visita Apostólica al Perú para la primera quincena de noviembre de 2026, con Chiclayo entre las ciudades de su recorrido. A los obispos peruanos les confió su deseo con una frase que hoy vibra en todo el norte: «amo el Perú».

Es en ese horizonte, cada vez es más fuerte el anhelo de consolidar un Santuario Eucarístico en la tierra del Milagro. No se trata de una aspiración aislada: más de 20 000 testimonios de fe recogidos entre devotos y peregrinos dan cuenta de un clamor popular que pide un espacio digno para acoger, custodiar y anunciar al mundo el prodigio de 1649. Un santuario que sea, a la vez, casa de oración, meta de peregrinación y eje misionero para el Perú y para América Latina.

La comunidad de Ciudad Eten –con novenario, homenajes, misas y procesiones– renueva así su vocación: hacer del Milagro no una reliquia del pasado, sino un punto de partida. Que el recuerdo de aquel día en que Jesús se dejó ver en la Hostia fortalezca la esperanza de todo un pueblo y lo impulse a construir —en piedra y en el corazón— la casa que el Divino Niño del Milagro merece.

  • Medio de comunicación digital líder en informaciones. 14 años evangelizando con buenas noticias.

    Ver otros artículos