Homilía del XVII Domingo del Tiempo Ordinario: ¿Qué pedimos a Dios?
En este domingo la Iglesia quiere enseñarnos a pedir eficazmente lo que es más conveniente para nuestra salvación.
- 1 Reyes
Dios le dice a Salomón: «Pídeme lo que quieras».
Sabiamente Salomón le pide a Dios un montón de cosas que agradan a Dios y Él le dice: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar: te doy un corazón sabio e inteligente como no lo ha habido antes ni habrá después de ti».
Desde entonces a Salomón se le recordará como el rey sabio de Israel.
Qué importante es para nosotros saber pedir lo que nos haga agradables a Dios y fieles a los hombres con quienes trabajamos.
- Salmo 118
Encierra un secreto muy importante en la vida espiritual:
«Cuánto amo tu voluntad, Señor. Mi porción es el Señor, he resuelto guardar tus palabras. Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata».
En la voluntad de Dios está nuestra alegría y santificación.
- San Pablo
Nos enseña el apóstol, en su Carta a los romanos, que «sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien, a los que ha llamado conforme a su designio.
A los que ha escogido Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo… A los que llamó los justificó y a los que justificó los glorificó».
Dejémonos en las manos de Dios ya que Él conoce perfectamente lo mejor para cada uno de nosotros.
- Verso aleluyático
Es una alabanza a Dios tomada del Evangelio de San Mateo, en el capítulo 11:
«Bendito seas Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla».
Pero ¿qué secreto es el que Jesús dice que se ha revelado a la gente sencilla?
El Evangelio nos dará nuevas comparaciones para que comprendamos qué debemos hacer para entrar en el reino de los cielos, que Jesús trajo a la tierra.
- Evangelio
El Evangelio de hoy, tomado de San Mateo, nos descubre con distintas comparaciones qué es el reino de los cielos y cómo se entra en él.
+ «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, vende todo lo que tiene y compra el campo».
+ «El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor vende todo lo que tiene y la compra».
+ «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces» … la arrastran a la orilla y separan los peces buenos de los malos.
Jesús, a continuación, explica que «saldrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido».
¿Y a los buenos? Los llevarán a la gloria de Dios.
¿Qué relaciones tienes tú con el reino de Dios? ¿Cuánto has perdido para conseguir la felicidad eterna?
Que estas comparaciones, y las del domingo anterior, que nos hacen conocer un poquito lo que es el reino de los cielos, nos permitan vivir de cara a una eternidad feliz, aunque tengamos que perder algo valioso.
José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista


