Tráfico peruano: camino rápido al purgatorio, por Francoscomentarios
El tráfico en el Perú no es caos.
Es pedagogía divina intensiva.
Un curso acelerado de autocontrol… que casi todos jalamos.
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Uno se sube a su carro creyendo que es buena persona.
Bañaditos.
Educados.
Bautizados.
Con valores.
Y sobre todo…persignados.
Dos semáforos después, ya estás dudando seriamente de tu proceso sacramental.
Porque aparece la moto.
No una moto.
‘La moto‘.
Esa que no usa carril: usa intuición.
Pasa tan cerca que el auto siente cosquillas indebidas.
Y tú, por dentro, empiezas a decir palabras que no solo son pecado…
Respiras.
Te acuerdas de Dios.
Cinco segundos.
Hasta que aparece la ancianita que en semáforo verde cruza la pista
y no sabes si acelerar para ganarle el paso o frenar y que todos te toquen la
bocina y te hagan saber de qué te vas a morir. Sin descartar los saludos a casa.
Y tú, con el semáforo ya parpadeando, el claxon ajeno sonando y el café sin hacer efecto, sientes que el Espíritu Santo te susurra:
—No la grites.
—No la grites.
—NO LA GRITES.
Ni qué decir de las combis asesinas que te cierran, te raspan y nunca tienen la culpa.
Invocar a Dios en el tráfico es orar como nunca antes.
No con palabras bonitas.
Con súplicas urgentes.
—Señor, dame paciencia, ya ves que el prójimo no colabora.
—Señor, dame dominio propio.
—Señor, si no puedes darme paciencia… dame mutismo temporal.
A veces logras no decir nada.
A veces solo mueves los labios sin sonido.
Y en Lima, Perú… so ya es santidad intermedia.
El tráfico es el lugar donde uno descubre su verdadera vida espiritual.
No en Misa.
No en el Rosario.
En la Javier Prado en hora punta, con calor y sin aire acondicionado.
Ahí sabes si eres manso…
o solo callado cuando te miran.
No gritarle a la moto no te hace débil.
Te hace alguien que quiere llegar a casa con alma incluida.
Quizá Dios no quitó el tráfico porque sabe algo:
si nos lo quita… nos creemos santos.
Respiras.
Miras tu rosario colgando en el retrovisor, lo coges, te muerdes la lengua y…
Y eliges no decir palabras en ‘francés’. Se gana una batalla hoy, porque aunque parezca
gracioso este artículo, esa es una batalla para muchos que se gana con la oración, paciencia
y mucha respiración.
Mañana… veremos si Dios sigue confiando en ti.
Por: «Franco…el que sabe que manejar en Lima es la batalla de su vida y de su hígado».

Periodista y Columnista en ‘Perú Católico’. Dice lo que muchos fieles piensan, pero no se atreven a decir. Sus artículos son los más leídos por su mensaje, acompañado de la sinceridad y el humor.

