¿Por qué la Iglesia usa hostia en vez de pan?
Es una pregunta frecuente, legítima y muy importante.
Para responderla bien, hay que entender la Biblia, la historia de la Iglesia y el sentido teológico y práctico de la liturgia.
1. ¿QUÉ HIZO JESÚS EN LA ÚLTIMA CENA?
En la Última Cena, el Señor Jesús:
“Tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:
‘Esto es mi Cuerpo’” (Lc 22,19).
Los Evangelios no describen la forma exacta del pan, pero por el contexto sabemos que se trataba de pan ácimo (sin levadura), propio de la Pascua judía.
No era una “hostia” como la conocemos hoy, sino el pan común de su tiempo y cultura.
2. ¿ENTONCES POR QUÉ LA IGLESIA CAMBIÓ LA FORMA?
Aquí está la clave:
la Iglesia no cambió la esencia, solo la forma externa.
Para que haya Eucaristía válida, el pan debe cumplir tres condiciones fundamentales:
Ser pan verdadero
Hecho de trigo
Sin levadura (en el rito latino)
Desde los primeros siglos, la Iglesia fue usando panes cada vez más pequeños y delgados, hasta llegar a la forma actual de la hostia.
¿Por qué?
a) POR RESPETO AL CUERPO DE CRISTO
Con el pan común se producen muchas migajas.
La Iglesia comprendió profundamente que cada fragmento consagrado es verdaderamente Cristo.
Para evitar:
Pérdidas de partículas
Falta de reverencia
Riesgo de profanación
se adoptó una forma más fina, uniforme y digna: la hostia.
b) POR NECESIDAD PRÁCTICA
Con el crecimiento de la Iglesia:
– Las Misas reunían a muchos fieles
– El pan grande era difícil de repartir
– Se deterioraba rápido
– No podía conservarse
La hostia permitió:
– Distribuir la Comunión con orden
– Conservar el Santísimo Sacramento
– Llevar la Eucaristía a los enfermos
– Cuidar mejor la reverencia litúrgica
c) POR UNIDAD LITÚRGICA
Guiada por el Espíritu Santo, la Iglesia fue estableciendo formas comunes para celebrar los sacramentos.
Así como:
– Hay una fórmula para el Bautismo
– Una forma para la Confesión
– Una estructura para la Misa
también se definió la manera más digna de preparar el pan eucarístico.
3. LO QUE NUNCA HA CAMBIADO
Aunque cambió la forma externa del pan, la fe de la Iglesia jamás ha cambiado.
La Iglesia cree y enseña que:
En la Misa, por las palabras del sacerdote y la acción del Espíritu Santo,
el pan se convierte realmente en el Cuerpo de Cristo.
Esto se llama TRANSUBSTANCIACIÓN.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
“Por la consagración se realiza la conversión del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo” (CIC 1376).
Sea un pan grande o una pequeña hostia, Cristo está plenamente presente.
EN CONCLUSIÓN
Jesús usó el pan propio de su tiempo.
La Iglesia, a lo largo de los siglos, adoptó la hostia por respeto, cuidado, practicidad y fidelidad litúrgica.
No cambió la fe.
No cambió el Sacramento.
Solo cambió la forma externa.
Lo esencial sigue siendo exactamente lo mismo:
Cristo vivo y verdadero presente en la Eucaristía

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