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La nueva sociedad científica-tecnológica quiere construir un nuevo ser humano (ciborg) y una nueva sociedad. Gracias a la inteligencia artificial, la nanotecnología, la biotecnología y la robótica el ser humano superaría condiciones biológicas tales como envejecimiento y los límites de sus capacidades mentales o físicas por una fusión de hombre y máquina. El ser humano se perfeccionaría por las nuevas tecnologías. Será una máquina pensante y podría pensar y memorizar mejor que el ser humano. La explicación de su comportamiento será molecular y neuronal. Se formulará por matemáticas y algoritmos porque el cuerpo es circunstancial. El cuerpo sin espíritu no tendrá identidad y puede ser transformado por la tecnología.

Por la inteligencia artificial tienen acceso a nuestras opiniones, deseos, intereses en internet y pueden influenciar en nuestras decisiones y comportamientos. Nos envían respuestas y pensamos que es la solución correcta.

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Gabriel Alfonso Suárez formula las siguientes preguntas para un ciborg: «¿Cuales serían las implicaciones morales para un ciborg? ¿Tendrá alguna responsabilidad moral de sus actos, acciones y palabras? ¿Existiría un código especial o específico para este tipo de seres humanos? Es un desafío importante, pues podría ser excluyente, privilegiar a uno u otro.  ¿Cómo juzgar los hechos que realiza? ¿puede ser culpable o responsable por una acción pensada como buena o mala?, ¿Quién asume la responsabilidad?, ¿Quién o quienes determinan si está bien o mal?

Luc ferry llama materialistas a los transhumanistas. Ellos declaran que los robots deben tener un estatuto jurídico porque tienen una inteligencia muy superior al ser humano y también tienen emociones como el ser humano. El menciona a Michel Sandel que desarrolla su crítica al transhumanismo en un plano mas político: frente a estos nuevos poderes del ser humano sobre el ser humano, las familias estarán lejos de la igualdad. La ingeniería genética costará cara. Se necesitará la intervención del Estado para evitar que una capa privilegiada de la sociedad se mejore a sí misma. La movilidad entre la clase superior y la clase inferior podría ser prácticamente nula.

Se llegará producir hombres-robots, sin criterio propio, porque el criterio actual es la formación tecnológica, ajena a todos los valores. La palabra de los influencers son los guías de los jóvenes. Están logrando que los jóvenes se vuelven individuos que no tienen pensamiento propio. Se vuelven imitadores. Las relaciones entre los jóvenes son virtuales y de corta duración. No hay el abrazo, el saludo de mano y el beso. No tendrán criterios para evaluar una experiencia con otra persona. El individuo pierde el sentido para pertenecer a una buena relación con un(a) compañero(a) y tener hijos. Solo le interesa divertirse, viajar y fiestas. No pueden ver lo interior o lo espiritual. Esta mentalidad es una característica del mundo occidental. Esta sociedad materialista ofrece a los jóvenes ser egoístas, no porque quieren, sino porque no se ofrece otra cosa. 

El autor, Antonio Diéguez, afirma: “de una forma más rotunda y convincente que en que en ocasiones anteriores, el discurso del transhumanismo nos dice que la ciencia ficción es en el fondo un género realista de la literatura y que la investigación científica puede ya poner en nuestras manos lo que hasta ahora parecía el producto de la imaginación desbordada de los artistas”. La vida eterna no está en el más allá, sino aquí mismo, al alcance de nuestra mano, y es la tecnología la que puede proporcionárnosla. El ser humano podría vivir varios cientos de años. Sin embargo, el autor señala la importancia de estudiar los costos y beneficios. Las tecnologías pueden dejar atrás poblaciones desprotegidas. También debemos preguntarnos si los cambios responden a nuestros deseos.  ¿Cuál es la concepción del ser humano que subyace en estos planteamientos? Los fines han de ser puestos por nosotros mismos. Para poder considerar algo como una mejora hay que saber antes cual es el fin que se persigue.  Los deseos mismos no son solo el producto del desarrollo tecnológico sino también su guía. No habría que descartar la posibilidad de que se quisiera ir hacia el post-humano simplemente porque no se sabe dónde ir.

Finalmente, podríamos necesitar también hacernos la pregunta ¿como será posible la tierra con seres humanos que nunca mueren? ¿No es la vida humana vivir, crear a sí mismo? La vida humana es tiempo y amar. Serán agresivos o manipulados. Finalmente, hay pensadores que consideran normal que los robots van a superar al ser humano y reemplazarlo.   

El ciborg es un ser unido con la tecnología. ¿Qué significaría dignidad humana? El ser humano es comunión con Dios y con los demás. El núcleo es espiritualidad, libertad, razón y voluntad y esto requiere interioridad. Las mejores  tecnologías no pueden mejorar las relaciones entre las personas, porque no pueden reemplazar la ética que depende de la libre decisión de la conciencia.