Fallece Mons. Richard Alarcón Urrutia, Arzobispo del Cusco a días de la llegada del Papa León XIV
La Iglesia Católica en el Perú atraviesa un momento de profundo dolor. Mons. Richard Daniel Alarcón Urrutia, Arzobispo del Cusco, partió a la Casa del Padre este viernes 30 de octubre de 2026, a los 74 años, después de enfrentar una dura enfermedad contra el cáncer. Su fallecimiento ocurre a escasos días de la histórica visita del Papa León XIV a la Ciudad Imperial.
Hay noticias que conmueven especialmente el corazón de los fieles. La partida de un pastor que dedicó su vida al servicio de Dios y de su Iglesia deja un profundo vacío, pero también una herencia de fe, entrega y esperanza cristiana.
Este viernes 30 de octubre, el Arzobispado del Cusco confirmó el sensible fallecimiento de Mons. Richard Daniel Alarcón Urrutia, quien durante más de una década condujo pastoralmente esta histórica arquidiócesis peruana.
Su partida adquiere un significado particularmente emotivo porque ocurre cuando el Cusco se prepara para recibir al Santo Padre, el Papa León XIV, cuya llegada está prevista para el próximo domingo 15 de noviembre.
Precisamente en estos días, una comisión del Vaticano ha visitado la Ciudad Imperial para ultimar los preparativos de la presencia del Pontífice. En medio de esa expectativa y alegría, la comunidad católica cusqueña recibe ahora la dolorosa noticia de la partida de su pastor.
Una Iglesia que llora y ora por su pastor
A través de un sentido comunicado, el Arzobispado del Cusco expresó su profundo pesar por el fallecimiento del prelado, invitando a los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles a permanecer unidos en la oración.
Mons. Lizardo Estrada Herrera, hasta ahora Arzobispo Coadjutor del Cusco, quien asume plenamente la conducción de la arquidiócesis, manifestó junto con toda la familia arquidiocesana su tristeza ante esta irreparable pérdida.
«Con profunda tristeza, nos unimos al dolor de sus familiares y seres queridos ante esta irreparable pérdida», expresó el arzobispado.
Asimismo, la Iglesia cusqueña elevó una plegaria por quien durante tantos años fue su guía espiritual:
«Elevamos nuestras oraciones al Señor por el eterno descanso de su alma. Que Dios, en su infinita misericordia, lo reciba en su Reino y le conceda el descanso eterno. Unidos en Oración como familia Arquidiocesana por el alma de nuestro Pastor».
Son palabras que reflejan el sentimiento de una comunidad que hoy despide a quien recibió la misión de acompañarla, anunciar el Evangelio y fortalecer su caminar en la fe.
Una vida que comenzó bajo el espíritu de San Francisco de Asís
Mons. Richard Daniel Alarcón Urrutia nació en Lima el 10 de abril de 1952. Desde muy joven sintió el llamado a consagrar su existencia al Señor, ingresando en 1969 a la Orden Franciscana.
Su formación filosófica transcurrió precisamente en el Cusco, en el estudiantado franciscano de La Recoleta, mientras que sus estudios teológicos los realizó en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
El 15 de mayo de 1976 emitió su profesión solemne y, meses después, el 8 de diciembre de ese mismo año, recibió la ordenación sacerdotal.
Desde entonces, su vida estuvo marcada por el servicio pastoral, la formación de nuevas vocaciones y el acompañamiento espiritual de las comunidades.
Sus primeros años de ministerio estuvieron vinculados a la parroquia San Francisco del Cusco, donde inició una relación pastoral con la Ciudad Imperial que, décadas más tarde, lo recibiría como su arzobispo.
Posteriormente, asumió importantes responsabilidades en la formación franciscana. Entre 1979 y 1981 fue Guardián y Maestro de postulantes en el Convento de Santa Bárbara, en Juliaca, Puno.
En 1982 ejerció como Vicemaestro de profesos temporales en la Casa de Formación del Convento de San Francisco, en Lima.
De Tarma al Cusco: una vida al servicio de la Iglesia
El 20 de abril de 1993 recibió el indulto de salida de la Orden Franciscana y se incardinó en la Diócesis de Tarma, donde continuó desarrollando su ministerio sacerdotal.
Su entrega pastoral lo llevó a recibir una nueva responsabilidad cuando el Papa San Juan Pablo II lo nombró Obispo de Tarma, el 13 de junio de 2001.
Desde esta misión episcopal continuó sirviendo a la Iglesia, especialmente a las comunidades de la región andina del Perú.
En 2012 fue elegido presidente de Cáritas del Perú, una responsabilidad que lo vinculó directamente con la labor social y caritativa de la Iglesia, particularmente con la atención a las personas y comunidades más necesitadas.
El 27 de octubre de 2014, el Papa Francisco lo designó Arzobispo del Cusco, una de las sedes eclesiásticas más emblemáticas de nuestro país.
Asumió oficialmente la conducción de la arquidiócesis el 3 de enero de 2015, iniciando una etapa de servicio pastoral que se prolongaría hasta sus últimos días.
Su compromiso con la Iglesia peruana también se expresó en la Conferencia Episcopal Peruana, donde presidió la Comisión Episcopal de Liturgia durante dos periodos, entre los años 2018 y 2025.
Su partida, en vísperas de una visita histórica
El fallecimiento de Mons. Richard Alarcón tiene lugar en un momento especialmente significativo para la Iglesia cusqueña.
Después de tantos años de servicio episcopal, su partida ocurre cuando la Ciudad Imperial se encuentra a las puertas de recibir al sucesor de Pedro, el Papa León XIV.
El próximo 15 de noviembre, el Santo Padre llegará al Cusco en el marco de su visita apostólica al Perú. Será una jornada de profunda importancia para los católicos de esta región, aunque ahora estará acompañada por el recuerdo y la ausencia de quien fue su arzobispo durante más de una década.
La enfermedad que enfrentó Mons. Richard Alarcón puso a prueba su salud en la etapa final de su vida. Hoy, la comunidad católica lo encomienda a la misericordia de Dios, con la esperanza que nace de la Resurrección de Jesucristo.
Gracias, monseñor Richard, por su entrega a la Iglesia
La muerte de un pastor no borra los años de servicio, las celebraciones eucarísticas, las enseñanzas compartidas ni las semillas de fe sembradas a lo largo de su ministerio.
Mons. Richard Daniel Alarcón Urrutia deja una trayectoria de casi cincuenta años de sacerdocio y más de veinticinco años de ministerio episcopal, dedicados a anunciar a Jesucristo y servir a su pueblo.
Desde PERÚ CATÓLICO nos unimos al dolor de la Arquidiócesis del Cusco, de sus familiares, hermanos sacerdotes, comunidades religiosas y de todos los fieles que hoy lamentan su partida.
Elevamos nuestras oraciones para que el Señor, a quien sirvió durante su vida, lo reciba en la plenitud de su Reino.
Que la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, interceda por su alma y acompañe con su consuelo a toda la comunidad arquidiocesana del Cusco.
Gracias, monseñor Richard, por su vida entregada al Señor. Que Cristo, el Buen Pastor, lo reciba ahora en la paz de su Reino.
«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá» (Juan 11,25).
¡Concédele, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz perpetua! Amén.
