¡Presente y firme, Mi Señor!
Una composición de un agonizante:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que las heridas cocían mi carne de dolor, decía:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que la muerte asomaba su rostro y lijaba sus garras, gritaba:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que solo sentía los latidos de mi corazón y veía a mi cuerpo vencido, pensaba:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que mi cuerpo gritaba suspiros y rasgaba el velo de mi espíritu, rezaba:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que mi alma empezaba a descocerse y perdía equilibrio, decía:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que dibujaba en mi mente a mi madre llorando arruinada, suspiraba:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que las agujas hincaban mis últimas fuerzas y traspasaban mis venas, decía:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que mi garganta se empozaba y se ahogaba en llantos nauseabundos, tartamudeaba:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que los dolores partían esperanzas y escondían la victoria, lloraba:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que resbalaba en sueños con el miedo de no despertarme, decía:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que amanecía y mis llagas eran taladradas de sufrimiento, gritaba:
¡Presente y firme, Mi Señor!
Cada vez que mis ojos tenebrosos se acercaban con miedo al espejo, el espejo volteaba su rostro y huía, mientras yo decía:
¡Presente y firme, Mi Señor!
…Han pasado días, y ahora parado frente al espejo de mi habitación con mis cicatrices y con las inmensas ganas de volver a vivir…te digo ¡Presente y firme, Mi Señor! Y cuantas veces vuelva a caerme, mi espíritu siempre irá, aunque arrastrándose de dolor, a donde estás crucificado agonizando; y siempre al verte se pondrá firme en pie para gritar ¡Presente y firme, Mi Señor!
Mensaje: Que en los momentos de mayor sufrimiento y en los cuales no dependamos de nuestro cuerpo ofrezcamos a Dios las penas, pues sólo la fe podrá revertir las peores situaciones que amenazan al hombre. Porque para Dios… ¡nada es imposible!


