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San Carlo Acutis: el santo influencer de Dios que celebramos cada 12 de octubre

San Carlo Acutis_ Santo Influencer de Dios_ perú católico

San Carlo Acutis, conocido como el «influencer de Dios» y el «apóstol de internet», nació el 3 de mayo de 1991 y falleció el 12 de octubre de 2006, cuando tenía apenas 15 años. Su profunda devoción a la Eucaristía, su amor por la Virgen María y su extraordinaria capacidad para utilizar la tecnología al servicio de la evangelización lo convirtieron en uno de los santos más queridos por las nuevas generaciones. El 7 de septiembre de 2025 fue canonizado por el Papa León XIV.

¿Quién fue San Carlo Acutis?

Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, Reino Unido, en el seno de una familia italiana originaria de Lombardía. Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, se encontraban en territorio británico por motivos profesionales.

En septiembre de ese mismo año, la familia regresó a Italia y posteriormente se estableció en Milán, ciudad donde Carlo pasó gran parte de su infancia y adolescencia.

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Realizó sus estudios primarios y secundarios con las Hermanas Marcelinas y posteriormente asistió al Liceo Clásico León XIII, dirigido por los jesuitas.

Desde pequeño destacó por su inteligencia, sensibilidad y facilidad para utilizar las computadoras. Sin embargo, lo que más llamó la atención de quienes lo conocieron fue su profunda vida espiritual.

Aunque sus padres no eran inicialmente practicantes, Carlo manifestó desde temprana edad un especial interés por la oración, las iglesias y los santuarios.

Durante los viajes familiares pedía visitar lugares religiosos y conocer más sobre la historia de la Iglesia.

Su madre, Antonia Salzano, llegó incluso a estudiar teología para responder las numerosas preguntas que su hijo le planteaba sobre la fe católica.

Su Primera Comunión y el amor a Jesús Eucaristía

A los siete años, Carlo expresó su deseo de recibir la Primera Comunión.

Sus padres, sorprendidos por su insistencia, consultaron a monseñor Pasquale Macchi, quien había sido secretario del Papa Pablo VI. Tras conversar con el pequeño y comprobar su madurez espiritual, el sacerdote autorizó que recibiera anticipadamente el sacramento.

La ceremonia se celebró el 16 de junio de 1998, en el Monasterio Ambrosiano de Perego, Italia.

A partir de entonces, Carlo procuró participar diariamente en la Santa Misa.

La Eucaristía se convirtió en el centro de su existencia. Para él, recibir a Jesús Sacramentado era la manera más directa de fortalecer su amistad con Dios.

Una de sus expresiones más conocidas fue:

«La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo».

Además de asistir a Misa, rezaba diariamente el Santo Rosario, se confesaba aproximadamente una vez por semana y participaba en actividades catequéticas de su parroquia.

También cultivó una profunda devoción a la Virgen María, a quien consideraba una presencia fundamental en su vida.

Se interesó especialmente por las apariciones marianas de Lourdes y Fátima, así como por las vidas de San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santo Domingo Savio, San Luis Gonzaga, San Tarsicio y Santa María Magdalena de Pazzi.

También admiraba a los pastorcitos de Fátima: Francisco Marto, Jacinta Marto y Lucía dos Santos.

Un adolescente apasionado por la informática

Carlo perteneció a una generación que comenzó a familiarizarse con las computadoras e internet desde muy joven.

Le gustaba la programación y desarrolló habilidades informáticas que utilizó para un propósito muy especial: dar a conocer la fe católica.

Su proyecto más importante fue la creación de una exposición digital sobre los milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia en diferentes partes del mundo.

Para realizar este trabajo dedicó aproximadamente dos años a investigar, recopilar documentos, fotografías y testimonios, contando también con la colaboración de sus padres.

El resultado fue una recopilación de 136 milagros eucarísticos, acompañados de explicaciones y material gráfico.

Inicialmente, la exposición fue presentada mediante un sitio web, pero posteriormente comenzó a difundirse físicamente en numerosos países.

Su trabajo llegó a parroquias, universidades y santuarios de los cinco continentes, incluidos lugares tan importantes como Fátima, Lourdes y la Basílica de Guadalupe.

En Estados Unidos también fue presentado en diversas comunidades religiosas e instituciones educativas.

Por esta extraordinaria iniciativa evangelizadora, Carlo comenzó a ser reconocido como el «apóstol de internet» y surgieron propuestas para considerarlo patrono de los usuarios de la red.

La caridad: una santidad que también se vivía en las calles

La vida de Carlo no se limitaba a la informática y la oración.

El joven dedicaba parte de su tiempo a visitar ancianos, ayudar a personas sin hogar y colaborar con comedores populares.

También ahorraba dinero para compartirlo con quienes atravesaban dificultades económicas y participaba como catequista.

Su sensibilidad hacia los necesitados se manifestó en numerosos gestos que muchas veces permanecieron ocultos incluso para su propia familia.

Una de las frases que se le atribuyen resume su manera de entender la felicidad:

«La tristeza es mirarte a ti mismo. La felicidad es mirar a Dios».

Carlo estaba convencido de que el amor a Jesucristo debía reflejarse en acciones concretas hacia el prójimo.

La leucemia que acabó con su vida a los 15 años

A comienzos de octubre de 2006, Carlo enfermó gravemente.

Los médicos le diagnosticaron una leucemia promielocítica aguda, conocida como leucemia de tipo M3, una enfermedad que avanzó rápidamente.

Fue internado en el Hospital San Gerardo de Monza, Italia.

Según los testimonios familiares, al ingresar al hospital expresó a su madre que presentía que no regresaría a casa.

A pesar de su delicada situación, afrontó la enfermedad con una profunda serenidad cristiana.

Ofreció sus sufrimientos por el Papa y por la Iglesia católica, manifestando su deseo de llegar al Cielo.

Incluso durante su hospitalización se preocupaba por las personas que sufrían más que él y procuraba evitar preocupaciones innecesarias a su madre.

Carlo pidió recibir la Unción de los Enfermos y, el 12 de octubre de 2006, falleció con apenas 15 años.

Antes de conocer la gravedad de su enfermedad, había grabado un video en el que manifestaba su deseo de ser sepultado en Asís, ciudad de San Francisco, a quien admiraba profundamente.

Su familia respetó aquella voluntad.

Un funeral que reveló sus obras de caridad

Durante el funeral de Carlo ocurrió algo que sorprendió especialmente a sus padres.

Entre los asistentes aparecieron personas que la familia no conocía: inmigrantes, mendigos, personas sin hogar y niños.

Muchos se acercaron para contar cómo Carlo los había ayudado.

Su madre descubrió entonces que su hijo había realizado numerosas obras de caridad sin buscar reconocimiento.

Después de su fallecimiento comenzaron a difundirse testimonios sobre su vida y noticias de personas que afirmaban haber recuperado o fortalecido su fe gracias a su ejemplo.

Con el tiempo surgieron más de 200 sitios web y blogs dedicados a Carlo en diferentes idiomas.

Sus padres también recibieron cartas y peticiones de oración procedentes de distintas partes del mundo.

Estos testimonios contribuyeron a consolidar su fama de santidad.

El proceso que lo llevó a los altares

El camino oficial hacia la santidad comenzó el 13 de mayo de 2013, cuando el cardenal Angelo Scola inició el proceso diocesano en la Arquidiócesis de Milán.

El 24 de noviembre de 2016, la documentación reunida durante la investigación fue enviada a Roma para su estudio por la Congregación para las Causas de los Santos.

Tras analizar su vida y virtudes, el 5 de julio de 2018, el Papa Francisco reconoció sus virtudes heroicas y lo declaró Venerable.

Su madre explicó que la existencia de Carlo giraba alrededor de Jesús y que su profunda amistad con Dios tenía la capacidad de influir positivamente en quienes lo rodeaban.

El primer milagro: la curación de un niño brasileño

El 21 de febrero de 2020, el Papa Francisco aprobó un milagro atribuido a la intercesión de Carlo Acutis, abriendo el camino para su beatificación.

El acontecimiento ocurrió en Campo Grande, en el estado brasileño de Mato Grosso del Sur.

El protagonista fue un niño que padecía páncreas anular, una enfermedad congénita que le provocaba constantes vómitos y graves dificultades para alimentarse.

El 12 de octubre de 2010, durante una celebración religiosa en la capilla de Nuestra Señora Aparecida, el pequeño acudió acompañado por su abuelo para recibir una bendición con una reliquia de Carlo.

Según relató el padre Marcelo Tenorio, vicepostulador de la causa, el niño pidió dejar de vomitar.

Después de tocar la reliquia, los síntomas desaparecieron.

En febrero de 2011, nuevos exámenes médicos confirmaron que el menor se encontraba completamente curado.

El caso fue investigado por las autoridades eclesiásticas y reconocido oficialmente como milagro atribuido a la intercesión de Carlo Acutis.

Su beatificación en Asís

El 10 de octubre de 2020, Carlo Acutis fue beatificado en Asís, Italia.

La ceremonia fue presidida por el cardenal Agostino Vallini, delegado del Papa Francisco, en la Basílica de San Francisco de Asís.

Durante la celebración se presentó una urna que contenía el corazón del nuevo beato como reliquia.

La beatificación despertó una gran atención internacional, especialmente entre jóvenes católicos que encontraron en Carlo un ejemplo cercano a su propia realidad.

En 2023, Carlo también fue elegido como uno de los santos patronos de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Lisboa, Portugal.

El segundo milagro: una joven costarricense que sobrevivió a un grave accidente

El segundo milagro reconocido por la Iglesia estuvo relacionado con la recuperación de Valeria Valverde, una joven costarricense de 21 años que estudiaba en Florencia, Italia, desde 2018.

El 2 de julio de 2022, Valeria sufrió un grave accidente mientras circulaba en bicicleta por el centro de Florencia.

La caída le provocó lesiones cerebrales extremadamente graves.

Los médicos tuvieron que practicarle una craneotomía de emergencia y retirar parte del hueso occipital derecho para reducir la presión intracraneal.

Su pronóstico era muy delicado y las posibilidades de supervivencia eran consideradas mínimas.

Ante aquella situación, una mujer que trabajaba como secretaria de la madre de Valeria comenzó a rezar pidiendo la intercesión de Carlo Acutis.

El 8 de julio, Liliana, madre de Valeria, peregrinó hasta la tumba de Carlo en Asís, donde rezó y dejó una carta.

Ese mismo día, la joven comenzó a respirar por sí sola.

Al día siguiente, los médicos observaron que recuperaba la movilidad de sus extremidades superiores y parcialmente el habla.

El 13 de julio, Valeria comenzó a responder a órdenes motoras.

El 14 de julio, le retiraron la cánula traqueal.

El 18 de julio, fue trasladada de cuidados intensivos a cuidados subintensivos. Una tomografía mostró que la hemorragia cerebral había desaparecido.

Finalmente, el 2 de septiembre de 2022, Valeria y su madre acudieron a la tumba de Carlo para agradecer su recuperación.

Tras el correspondiente estudio médico y teológico, la Iglesia reconoció oficialmente este segundo milagro.

Un tercer caso investigado en Argentina

Además de los dos milagros oficialmente reconocidos, también se investigó en Argentina una posible curación atribuida a la intercesión de Carlo Acutis.

El caso involucró a Raúl Alberto Tamer, un hombre de Rosario de Lerma, provincia de Salta, quien enfermó gravemente de COVID-19 entre noviembre y diciembre de 2020.

Durante su internamiento en el Hospital Papa Francisco de Salta, sufrió una infección intrahospitalaria que provocó una falla multiorgánica.

Su estado se agravó hasta el punto de que los médicos comunicaron a la familia que las posibilidades de recuperación eran muy reducidas.

En medio de aquella situación, su hijastra, Dolores Rivera, llevó una imagen de Carlo Acutis y pidió que fuera colocada sobre la zona de sus pulmones y posteriormente en la cabecera de la cama.

Según los testimonios recogidos, el paciente comenzó a mejorar inesperadamente.

El 25 de diciembre de 2020, después de 33 días de hospitalización, recibió el alta médica sin secuelas.

El periodista y escritor italiano Nicola Gori, vinculado a la causa de Carlo, viajó a Argentina para investigar lo sucedido.

Por su parte, la Arquidiócesis de Salta remitió a Roma la documentación médica correspondiente.

Este caso, sin embargo, no forma parte de los dos milagros oficialmente reconocidos para su beatificación y canonización.

La exhumación de sus restos y la verdad sobre su cuerpo

El 23 de enero de 2019, los restos de Carlo Acutis fueron exhumados en Asís como parte de los procedimientos relacionados con su causa de santidad.

El 6 de abril de 2019, fueron trasladados a la iglesia de Santa Maria Maggiore, conocida también como el Santuario del Despojamiento, en Asís.

Su corazón fue colocado en un relicario que permaneció provisionalmente en la Basílica inferior de San Francisco, antes de establecerse en la Catedral de San Rufino.

Miles de fieles participaron en las ceremonias religiosas relacionadas con el traslado.

Posteriormente, el 1 de octubre de 2020, se abrió su tumba para permitir la veneración pública de sus restos, en preparación para su beatificación.

Las imágenes difundidas provocaron confusión en algunos medios de comunicación y redes sociales, donde se afirmó que su cuerpo se encontraba incorrupto.

Sin embargo, el obispo Domenico Sorrentino aclaró que aquella información no era correcta.

El cuerpo había experimentado el proceso natural de transformación posterior a la muerte y recibió tratamientos de conservación y reconstrucción, incluida una máscara de silicona para el rostro.

El rector de la iglesia de Santa Maria Maggiore, Carlos Acácio Gonçalves Ferreira, también precisó que los restos habían sido encontrados íntegros, pero no incorruptos.

Esta aclaración es importante para comprender correctamente los hechos y evitar la difusión de información equivocada.

La canonización de Carlo Acutis por el Papa León XIV

El 23 de mayo de 2024, el Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconocía el segundo milagro atribuido a la intercesión de Carlo Acutis.

Con ello quedó abierto oficialmente el camino hacia su canonización.

El 1 de julio de 2024, el Papa Francisco presidió un consistorio ordinario para preparar la canonización de 15 personas, entre ellas Carlo.

Posteriormente, el 20 de noviembre de 2024, se anunció que la ceremonia se celebraría el 27 de abril de 2025, durante el Jubileo de los Adolescentes.

Sin embargo, el fallecimiento del Papa Francisco, ocurrido el 21 de abril de 2025, provocó la suspensión de la ceremonia.

El nuevo pontífice, el Papa León XIV, retomó el proceso.

El 13 de junio de 2025, durante su primer consistorio ordinario público, anunció que Carlo Acutis sería canonizado el 7 de septiembre de 2025.

Finalmente, en aquella fecha, la Plaza de San Pedro del Vaticano acogió la ceremonia de canonización de Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati.

La celebración fue presidida por el Papa León XIV ante una multitud estimada de 80.000 personas.

Entre los asistentes estuvieron los padres y hermanos de Carlo. Su hermano menor, Michele, participó proclamando una de las lecturas de la Santa Misa.

De esta manera, Carlo Acutis se convirtió en el primer santo de la generación milenial, un acontecimiento de especial significado para la Iglesia y la evangelización de las nuevas generaciones.

San Carlo Acutis: un mensaje para los jóvenes y los comunicadores católicos

La vida de San Carlo Acutis demuestra que la santidad puede alcanzarse en medio de las actividades cotidianas, incluso en un mundo marcado por la tecnología y las redes sociales.

Carlo no necesitó abandonar sus estudios, sus aficiones o sus conocimientos informáticos para vivir una profunda amistad con Jesucristo.

Por el contrario, convirtió sus capacidades en instrumentos de evangelización.

Su amor por la Eucaristía, su devoción mariana y su preocupación por los más necesitados muestran que la santidad se construye mediante una relación auténtica con Dios y el servicio a los demás.

Para quienes trabajan en medios de comunicación católicos, su testimonio representa también una invitación a utilizar responsablemente las herramientas digitales para anunciar el Evangelio.

Desde Perú Católico, recordamos a San Carlo Acutis como un ejemplo de que internet puede ser mucho más que un espacio de entretenimiento: puede convertirse en un verdadero camino de evangelización y encuentro con Jesucristo.

¡San Carlo Acutis, ruega por nosotros!

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