Homilía del III Domingo del Tiempo de Cuaresma: ¿Dios está con nosotros?
Muchas veces parece que Dios nos ha abandonado, pero no dejemos nunca de contar con Él que, de hecho, siempre está con nosotros.
- Libro del Éxodo
El pueblo sale de Egipto con Moisés, su liberador. Tienen que atravesar un inhóspito desierto y llega el momento en que se desesperan por la falta de agua. Gritan a Moisés:
«¡Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed!».
A Moisés le queda solamente un recurso: acudir a Dios, y le dice: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen».
Dios pide a Moisés que lleve consigo un grupo de ancianos y el bastón con que golpeó la roca. Y viene después la gran respuesta: «Yo estaré contigo sobre la peña, en Horeb, golpearás la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».
Así el pueblo verá la respuesta de Dios a su grito desesperado: «¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?».
- Salmo 94
Se trata de un responsorio que repetimos en la liturgia y es muy importante en la vida del pueblo de Dios. El salmo pide: «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: no endurezcáis vuestro corazón».
Después de admirar los prodigios que ha hecho el Señor, invita a su pueblo a vivir la fe, según los prodigios que había contemplado en el desierto.
A continuación, el salmista invita al pueblo, testigo de la presencia y misericordia de Dios, a cantar la bondad con que Dios había tratado a su pueblo y a postrarse ante Él con gratitud:
«Postrémonos por tierra bendiciendo al Señor».
- San Pablo
En su Carta a los romanos, el apóstol ofrece una respuesta al pueblo de Dios para todos los tiempos: «Hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo».
Nos aclara San Pablo que por las virtudes teologales llegamos a poseer gratuitamente el don de Dios.
He aquí una de las frases más bellas de San Pablo:
«El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado».
Todo se lo debemos a «Cristo que murió hasta por los impíos», y advierte: «en verdad, apenas habrá quien muera por un justo… La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros».
De esta manera, con la aclaración del apóstol Pablo entendemos mejor la situación del libro del Éxodo.
- Versículo entes del Evangelio
Repite estas palabras maravillosas del Evangelio de hoy que es una conversación entre Jesús y la samaritana: «Señor, tú eres de verdad el Salvador del mundo, dame agua viva así no tendré más sed».
- Evangelio
Nos cuenta San Juan esta preciosa conversación entre Jesús y la samaritana.
Lo mismo que el pueblo de Israel pedía agua porque se moría de sed en el desierto, ahora, cuando la mujer samaritana descubre quién es Jesús le manifiesta cómo necesita del agua viva que tiene Jesús para saciarse ella misma.
Este diálogo precioso nos invita a leer con calma el Evangelio de San Juan: Jn 4,5-42.
La samaritana es el símbolo de todos los que llegamos a conocer a Jesús y le pedimos, como ella, «el agua viva que salta hasta la vida eterna».
En aquella mujer que le pide agua, encontramos a la humanidad sedienta que ya en el desierto pedía el agua para saciar la sed de los hombres y animales que caminaban fatigados por el desierto.
Lo más hermoso que encontramos en este Evangelio es que esa mujer extranjera dio una verdadera lección a los judíos, cuando les dijo: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿Será este el Mesías?».
Los discípulos llegaron donde estaba Jesús y le dijeron: «Maestro, come». Pero Él respondió: «Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis… Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra».
Los samaritanos que vivían en aquel pueblo pidieron que Jesús se quedara con ellos y después de dos días de escucharlo y conocerlo, terminaron diciendo a la samaritana: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es de verdad el Salvador del mundo».
¡Qué bueno será que pensemos cómo esta mujer samaritana, por el agua de vida, llegó a la conversión de muchos paisanos!
José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

Redentorista. Obispo Emérito de Chachapoyas y escritor. Cada semana comparte a ‘Perú Católico’ su Homilía dominical.



