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El amor

El amor

En este artículo nos centraremos en el tema del ”amor entre los esposos o entre las parejas”, ya que también existen otras dimensiones del amor, como el amor a Dios;  el amor a los hijos; o a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros familiares; etc., esto debido a que el amor entre los esposos o entre las parejas refuerzan las relaciones y los lazos de amor entre toda “la familia”, y como sabemos, la familia es la “célula fundamental de la sociedad” y para nosotros los cristianos, es la “Iglesia Doméstica”    (LG No. 11 – San Juan Pablo II, Familiaris Consortio No. 21).

¿Cómo se define el amor en las Sagradas Escrituras? Tomaremos la Cita Bíblica de la Primera Carta de Juan 4, 8 : “DIOS ES AMOR”, es decir, que será muy fácil para la persona que tiene a Dios en su corazón reconocer y vivir en “el amor”. Es un “caminar de aprendizaje”, de caerse y de levantarse nuevamente con la ayuda de Nuestro Señor : “yo busqué el amor y encontré a Jesús” – Edith Stein.

En casi todas nuestras charlas o talleres que ofrecemos para parejas católicas nos preguntan, ¿qué es el amor? o ¿hasta cuándo o cuánto podemos amar sin ser correspondidos?, claro, teniendo muy en cuenta la dignidad del ser humano otorgada por Dios, Nuestro Creador.

Empecemos conociendo y definiendo ¿qué es amar?. El amor más que un Sentimiento que brota del corazón, “es una Decisión que nace de la razón”, yo decido amar a la otra persona pase lo que pase, con sus virtudes y defectos, es decir, a todo su ser. Muchos se preguntarán, ¿esto es verdad, o esto es así?.

El amor posee 3 (tres) etapas o dimensiones que son muy importantes conocerlas para tenerlas siempre en cuenta y comprender si estamos amando o nos están amando :

El “Amor Eros” – Este primer escalón del amor se manifiesta por la atracción, ilusión o pasión hacia la persona del sexo opuesto, es ese “amor a primera vista”, ese algo que nos atrajo de la otra persona y por la que nos sentimos perdidamente “enamoradas o enamorados”, pero este enamoramiento para desilusión de muchos, no es el verdadero amor, y por estudios científicos al respecto, esta etapa del amor solo puede durar entre 2 a 3 años cuando mucho. Es por esta razón de que en nuestras charlas pre-matrimoniales a los novios les decimos enfáticamente, si están enamorados, “todavía no se casen”, esto no quiere decir de que no vayan a existir esposos que se hayan casado durante esta primera etapa y que les haya ido muy bien en su matrimonio, pero estos casos son contados con los dedos de la mano. Muchos también se preguntarán, pero ¿por qué?; porque sencillamente en esta etapa de nuestro camino donde nos encontramos en búsqueda del ser amado todavía no hemos conocido a la otra persona en profundidad (sus virtudes y sus defectos,  muy importante para poder caminar juntos), y por lo  general, en esta etapa del enamoramiento “nos vendemos o queremos impresionar ” a la persona con la cual nos sentimos atraídos, mostrando nuestros mejores atributos y dejando de lado nuestro “verdadero yo”, que generalmente sale a relucir después del sacramento del matrimonio.

El “Amor Filial” – En esta segunda etapa del amor, iremos conociendo un poco más a nuestra pareja; sus valores; su forma de ser, sentir o de pensar; sus gustos; sus defectos; sus proyectos; etc., todo lo cual nos ayudará a encontrar “cosas afines” a nuestra forma de ser y de amar, ayudándonos a reflexionar si esta persona con la cual empezamos a caminar juntos y de la mano, me darán la seguridad o una gran probabilidad “de poder pensar en tener con ella o con él, una relación para toda la vida”. Muchas de las parejas jóvenes que fracasan en los primeros años de su relación matrimonial, es casi siempre debido a que sólo llegaron a la primera etapa en su caminar (enamoramiento), sin haber experimentado o vivido antes esta segunda etapa del amor que es del “conocimiento o afinidad” hacia la otra persona.

El “Amor Ágape u Oblativo” – En esta tercera etapa del amor que es la más difícil de conquistar, los matrimonios o relaciones de pareja se “donan al otro completamente”; sin reservas; solo amando a la otra persona con todo su ser (cuerpo, alma y espíritu), sin esperar nada a cambio o buscando algún tipo de retribución (1 Cor 13, 4–7). Es el “Amor de Jesucristo en la Cruz” (“no hay amor más grande que dar la vida por los amigos” – Jn 15, 13), que todo lo da; todo lo perdona; todo lo puede. “Yo decido amarte para toda la vida”, recordando nuestro compromiso : te amaré en las buenas y en las malas; en la salud y en la enfermedad; en la prosperidad y en la escasez; todos los años de mi vida, hasta que la muerte nos separe.  Claro está, que este amor ágape u oblativo corresponderá a ambos miembros del matrimonio o pareja asumirlo conjuntamente para una completa felicidad.

Los matrimonios o relaciones de parejas que llegan a esta tercera etapa del amor dentro de su relación, en la gran mayoría de los casos saldrán airosas de cualquier dificultad, de problemas serios, o incluso, de alguna infidelidad (siempre y cuando exista en la persona que cometió dicha falta a su compromiso, un verdadero arrepentimiento de corazón con propósito de enmienda y serio compromiso de que ese suceso tan lamentable no volverá a suceder, esto debido a que la confianza al ser amado saldrá herida, y se necesitará de un verdadero proceso de perdón, tema que lo desarrollaremos en una próxima oportunidad).

Habrá quien se cuestione, pero, ¿hasta cuándo debo amar a la otra persona? sabiendo de que la otra persona no me ama de igual manera que yo a ella, pues… “siempre”, recordando unas sabias palabras que nos la dio un sabio Sacerdote, “el que da amor… recibe amor”.

En resumen, “el amor se construye y se lo alimenta día a día”, con paciencia y sabiduría, y con lo más importante, caminando y teniendo a Dios siempre con nosotros (“Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente” – Eclesiástes 4, 12).

El amor posee “5 Lenguajes” (Los Cinco Lenguajes del Amor – Gary Chapman), que los debemos de identificar para entender y comprender de qué manera estamos amando, o de qué manera nos están amando y así no desilusionarnos con frases como, él/ella ya no me ama o me quiere como antes, el cual desarrollaremos en un próximo artículo.

Por Edith y Hugo García

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