Homilía del Domingo XII del Tiempo ordinario: ¡No tengan miedo!
Vivimos condicionados por muchas cosas que parecen insignificantes y en realidad de esta manera también condicionamos nuestra libertad que es un don de Dios. Tengamos siempre presente estas palabras de San Pablo: «Donde está el Espíritu del Señor allí está la libertad».
- Jeremías
«Oía el cuchicheo de la gente: “pavor en torno. Delatadlo, vamos a delatarlo”. Mis amigos acechaban mi traspié: a ver si se deja seducir y lo abatiremos…».
Después de estas duras palabras el profeta Jeremías termina glorificando al Señor:
«Cantad al Señor, alabad al Señor que libró la vida del pobre de manos de los impíos».
- Salmo 68
El salmista invita a la confianza en Dios:
«Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro… Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor, que me escuche tu gran bondad».
En medio de las dificultades más grandes confiemos siempre en el Señor y alabemos su gran bondad:
«Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas».
- San Pablo
Dice el Apóstol a los romanos que la salvación de Jesucristo llegó a todos los hombres por la misericordia de Dios.
Por muchos que sean los pecados y los problemas que encontremos en la vida, confiemos siempre en nuestro Redentor:
«No hay proporción entre el delito y el don…: La gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud».
- Verso aleluyático
Jesucristo confía plenamente en el Espíritu Santo y también en los que poco a poco van ingresando en la Iglesia primitiva:
«El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí -y añade Jesús- También ustedes darán testimonio».
- Evangelio
En el evangelio de San Mateo, nos advierte Jesucristo que no tengamos miedo a los hombres porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse.
Todas las cosas que pasen en este mundo serán conocidas a la hora del juicio de Dios.
De nuevo repite el Señor: «No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma».
Y nos invita: «No temáis al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. Temed más bien al que puede mandar el cuerpo y el alma al fuego».
A continuación, nos invita a renovar nuestra confianza en Dios observando a los pajaritos del cielo:
«¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones».
En medio de tantas dificultades que podemos encontrar en la vida, la misericordia -y el amor de Dios- es siempre grande para los seres humanos. No olvidemos nunca las palabras del Señor en este domingo: ¡No tengáis miedo!
José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

Redentorista. Obispo Emérito de Chachapoyas y escritor. Cada semana comparte a ‘Perú Católico’ su Homilía dominical.

