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104. Noche de Paz en Punchauca 1821 y el nacimiento del bicentenario en la cerámica de Alfredo Gutiérrez

104. Noche de Paz en Punchauca 1821 y el nacimiento del bicentenario en la cerámica de Alfredo Gutiérrez

Perú Católico, líder en noticias rumbo al Bicentenario de la Independencia. Este artículo es escrito por el Doctor e Historiador José Antonio Benito.

En plena conmemoración del bicentenario de la independencia del Perú se van esclareciendo los momentos estelares y otro sinfín de acontecimientos que tejieron el complejo fenómeno de la emancipación del Perú. Uno de ellos, sin duda, fue el encuentro de Punchauca y de Miraflores, ese fallido pero esperanzado intento de entendimiento por la vía del encuentro y de la paz. ¿Qué sucedió aquella tarde en la Casa-hacienda? ¿Quiénes participaron? ¿Cuáles fueron las propuestas? ¿Por qué fracasaron? ¿Qué se habría  derivado de haberse entendido? Parece claro que fue una iniciativa del gobierno español del Trienio Liberal, que dio a Laserna instrucciones concretas para negociar y cómo San Martín estaba dispuesto a ello.

Según el participante y testigo Tomás Guido – edecán de San Martín, Coronel Mayor, consejero de Estado y Ministro de Guerra-  tuvo lugar el2 de junio hacia las cinco de la tarde:

“Al aproximarse a la casa donde se le aguardaba, el general San Martín adelantóse al vestíbulo, y al estar al habla con los que venían y que se habían agrupado, preguntó con aire placentero quién de aquellos señores era el General la Serna. Este distinguido caballero español, de gallarda presencia y nobles modales, que traía oculta debajo de la sobrecasaca la banda carmesí, distintivo de su autoridad, diósele a conocer. Entonces se acercó a su caballo, y luego que el virrey puso el pie en tierra, lo abrazó estrechamente, saludándole con estas afectuosas palabras: – “Venga para acá; están cumplidos mis deseos, general, porque uno y otro podremos hacer la felicidad de este país.” La Serna le correspondió con igual cordialidad, y ambos del brazo entraron al salón, precedidos de aquellos briosos militares que por primera vez se contemplaban con mutua admiración y respeto. La primera media hora se pasó en tomar algunos refrescos y en esa conversación franca y animada, usual entre los hombres de armas de origen distinguido y culta educación. “Los protagonistas de esta escena, apartáronse durante algunos minutos y conferenciaron a solas. En seguida San Martín invitó a la Serna, los jefes principales y ambas diputaciones, a pasar a la pieza inmediata, en donde se reunieron presididos por uno y otro personaje. Entonces el general del Ejército Unido tomó la palabra, y dirigiéndose al caudillo español, le dijo con voz firme estos o idénticos conceptos: “General, considero este día como uno de los más felices de mi vida. He venido al Perú desde las márgenes del Plata, no a derramar sangre, sino a fundar la libertad y los derechos de que la misma metrópoli ha alarde al proclamar la constitución del año 12, que V.E. y sus generales defendieron… Los comisionados de V.E., entendiéndose lealmente con los míos, han arribado a convenir en que la independencia del Perú no es inconciliable con los más grandes intereses de España, y que al ceder a la opinión declarada de los pueblos de América contra toda dominación extraña, harían a su patria un señalado servicio, si fraternizando con un sentimiento indomable, evitan una guerra inútil y abren las puertas a una reconciliación decorosa…La garantía de lo que se pactare, la fío a vuestra noble hidalguía. Si V.E. se presta a la cesación de una lucha estéril y enlaza sus pabellones con los nuestros para proclamar la independencia del Perú, se constituirá un gobierno provisional, presidido por V.E., compuesto de dos miembros más, de los cuales V.E. nombrará el uno y yo el otro; los ejércitos se abrazarán sobre el campo; V.E. responderá de su honor y de su disciplina; y yo marcharé a la península, si necesario fuere, a manifestar el alcance de esta alta resolución, dejando a salvo en todo caso hasta los últimos ápices de la honra militar, y demostrando los beneficios para la misma España de un sistema que, en armonía con los intereses dinásticos de la casa reinante, fuese conciliable con el voto fundamental de la América independiente…Transportes de gozo y la fraternización más completa siguieron a esta escena. Adelantándose la imaginación a los sucesos, se entró luego a discurrir sobre el día y la forma en que las tropas de los dos ejércitos, reunidos en la plaza de Lima, deberían concurrir a solemnizar el acto de la declaración de la independencia peruana. Avenidos en estos puntos y de acuerdo en la traslación de la comisión pacificadora de Punchauca a Miraflores, para mayor facilidad en las comunicaciones, convirtióse la casa en la gran tienda de un cuartel general, en que americanos y españoles se felicitaban con efusión por el término de una guerra obstinada y por la perspectiva del más risueño porvenir. A las cinco de la tarde se sirvió una mesa frugal a cuya cabecera se sentaron los dos famosos caudillos, quienes, a juzgar por su radiante alegría, habían completamente olvidado su rivalidad y la distinta ruta a que les empujaba la fortuna. El buen humor, una expansión entusiasta, reinaron durante el rústico banquete. Los jefes que lo presidían se saludaron con expresiones significativas y corteses. Pidió seguidamente la palabra el general La Mar, inspector general de infantería y caballería del ejército español, y después de una corta alocución llena de fuego y del sentimiento americano que desbordan en su pecho, bebió una copa al venturoso día de la unión y a la solemne declaración de la independencia del Perú”.

El formidable relato cuenta con un magnífico óleo del Museo Nacional de Pueblo Libre del pintor Juan Leppiani en el que plasma de modo ideal pero cercano a lo que parece que sucedió. Nos presenta a un San Martín como líder visionario y a un Laserna como prudente gobernante y como resignado a aceptar su propuesta independentista. El Crucifijo preside las deliberaciones y se presenta como testigo de paz y reconciliación.

Suponemos que entre el resto de los personajes figura Manuel de Abreu y Orta,capitán de fragata, comisionado regio venido desde España, con el objeto de acordar los términos de la pacificación con los jefes patriotas. En Lima se había formado una “Junta pacificadora” encabezada por La Serna para iniciar las conversaciones. Como ayudantes de Abreu se nombraron al mariscal de campo y subinspector de artillería Manuel de Llano y Nájera y al alcalde de 2° voto del cabildo de Lima José María Galdeano, quienes se reunieron con los diputados de San Martín (Tomás Guido y García del Río). A pesar del clima de cordialidad creado, se palparon dificultades serias; y, mientras que el Virrey mantenía como propuesta la jura de la Constitución, el general San Martín se mantenía irreductible en sostener la independencia del Perú, concediendo sólo la posibilidad de establecer para el país una monarquía constitucional con un príncipe español y la constitución de un gobierno provisional mixto hasta la llegada del nuevo gobernante formal. A pesar de todo, Abreu apoyó a San Martín, y eso que tal gesto contradecía las instrucciones recibidas, ya que si bien le daban carta blanca para poner fin al conflicto, le prohibían expresamente hacerlo sobre la base de la independencia. Por esta razón, La Serna -de regreso en Lima- rechazó la iniciativa y propuso una división provisoria del país hasta tanto el gobierno español resolviera al respecto, lo que fue rechazado por San Martín. Laserna tenía el plan de ir a Cusco y convertir la ciudad en capital del Perú; los altos oficiales militares españoles no respaldaban la negociación, eran partidarios de la guerra. San Martín entró en Huaura y Lima y proclamó la Independencia. El encuentro fue una posibilidad de paz perdida y Punchauca un icono de esa negociación fallida.

Al concluir el año del Bicentenario patrio recuerdo con particular afecto al doctor Teodoro Hampe Martínez quien siempre programaba esta visita en los congresos y simposios vinculados con el Bicentenario, como fue los coordinados sobre Vizcardo y Guzmán o Talamantes. Siempre tendremos a la huaca-capilla-casa-hacienda Punchauca como el icono de un sueño de paz, en el marco de una guerra de independencia que pudo evitar miles de muertes.

Como evento digno de memoria cabe rescatar la excursión del  Primer Congreso de Historia del Perú, el domingo 8 de Agosto de 1954, a la que concurrieron los delegados extranjeros, argentinos y venezolano, los miembros del Congreso y de su Comisión Ejecutiva, representantes de los institutos armados y las personas especialmente invitadas. Los excursionistas llegaron a Punchauca a las 12 del día donde fueron atendidos gentilmente por los propietarios del fundo señores Nicolini que, facilitaron dicho lugar para que en él se llevara a cabo una sesión extraordinaria en homenaje a los Libertadores. La ponencia central fue pronunciada por el arqueólogo sanmarquino y sacerdote P. Pedro Villar Córdova, quien deleitó a la concurrencia con la ponencia acerca del protagonismo de  los curas patriotas de Canta, en especial el agustino P. Urquieta, capellán de los guerrilleros patriotas que operaban, precisamente, en los valles de Carabayllo y Chillón; mencionó también al cura Tejada de Huamantanga, tan patriota y viril como el anterior y los numerosos sacerdotes de las otras parroquias, incluso las de Recuay, Carhuaz, Huaura, Yauyos, Jauja, Huancayo y Pasco.

En este año en que celebramos el Bicentenario, Alfredo Gutiérrez Avendaño, artesano ayacuchano, ha tenido el acierto de dedicar a Punchauca su obra  de arte en el concurso de nacimientos 2021. El artista nació en eldistrito de Quinua, provincia de Huamanga – Ayacucho, y es autodidacta. Aprendió a modelar la arcilla a los 10 años. Cuando su padre lo mandaba a pastear ovejas y vacas al cerro, encontró tierra de colores, le llamaron la atención y empezó a jugar con ellos, formando todo lo que veía a su alrededor. Luego en el colegio, su profesor al ver su habilidad, lo convenció de enseñar todos los jueves a los demás alumnos el modelado de arcilla y a los 15 años lo contrataron en un taller para producir sus trabajos. Entre los reconocimientos recibidos cabe resaltar su primer puesto en el primer Concurso Nacional de Artesanía, realizado por el Ministerio de Industria, Turismo e Integración en el año 1982, auspiciado por el Banco Industrial.

El presentado ahorra lo titula “Navidad en la Casa de Punchauca” y lo ha elaborado en cerámica de alta temperatura con esta fundamentación: “En Lima (Carabayllo), el 24 de diciembre se siente el verdadero espíritu navideño, donde a los alrededores de la “Casa de Punchauca” los niños y jóvenes comparten una gran chocolatada, reciben juguetes y son acompañados por músicos que alegran este grandioso día por el Nacimiento de Jesús. Este acontecimiento quedó grabado en mi memoria. Viendo la felicidad de los niños y personas alrededor, decidí plasmar esa vivencia mediante la “Casa Punchauca”, ya que este día tan especial estas familias preservan la esperanza, la bondad y la prosperidad para un buen augurio de un buen año.

El horario de visita a la exposición del concurso nacional de nacimientos “Navidad es Jesús” son los martes, miércoles y sábados de 9:30 am. a 2:30 pm. en el Museo Nacional de la Cultura Peruana, en la avenida Alfonso Ugarte 650, Cercado de Lima.

Foto del autor de esta sección y artículo: Doctor e historiador José Antonio Benito Rodríguez.

*No olvides de ingresar a este enlace en donde encontrarás todos los personajes que forjaron nuestra independencia: https://perucatolico.com/c/la-iglesia-ante-el-bicentenario/

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