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Teoría del género, por P. Johan Leuridan

Teoría del género, por P. Johan Leuridan

La Teoría del Género, en su interpretación extrema, considera que el matrimonio es la causa de la violencia y del feminicidio por la tradición machista en las familias.  La solución sería la educación de parte de los profesores en los colegios y en las universidades. Se echa la culpa solo a la familia por la tradición machista y no se toma en cuenta la influencia negativa desde siglos de los grandes poderes políticos y de los pensadores. “Uno de los ámbitos en los que las ideas sobre la inacción estatal y la “libertad” negativa han resultado particularmente perniciosas ha sido en el de la relación del Estado con el hogar o la familia” (Marta Nussbaum, Crear Capacidades, 2017: 88). El liberalismo político dejó siempre al lado la esfera familiar y la crianza de los hijos.

Faltaban sancionas drásticas contra el machismo y también gobiernos que se preocupaban para orientar a los padres sobre el sentido del matrimonio y la educación de los hijos.

La subestimación de la mujer en el mundo intelectual occidental encontramos en toda la historia. El varón tenía la última palabra en la familia. Esta corriente estuvo también presente en el pensamiento de las Iglesias. Nietzsche remató comparando la mujer con la vaca (Nietzsche, Así habló Zaratustra, 1883: 33).

Rosa Montero tiene una visión más amplia: “Donde hay más muertos (feminicidios) y triplican España es en los países nórdicos. Suecia es uno de los sitios donde más mujeres mueren por violencia machista. Lo que podemos dar es apoyo policial, legal. Pero la única posibilidad para acabar con esto es educación y educación desde la cuna, y un cambio total del modelo social y de relaciones entre personas. Esto llevará tiempo” (Rosa Montero, Perú 21, 23 de julio, 2018). 

La referencia al machismo en Suecia es importante porque el machismo no es sólo en América Latina. Jennifer Tejada informa que 25 millones de mujeres en la Unión europea fueron víctimas de violencia machista en el año 2014, principalmente en Suecia, Finlandia, Dinamarca, Francia e Inglaterra. Es posible que en otros países de la UE no existe la conciencia y la libertad de manifestarse como en los países antes mencionados.  

Además, los suicidios infantiles y de menores de edad no son solo producto de las familias sino de la indiferencia de los gobiernos frente a las graves carencias en los centros educativos. De acuerdo a la OMS hay países considerados paraísos de desarrollo entre los treinta países con más suicidios infantiles o de jóvenes menores de edad a nivel mundial como Finlandia, Corea del Sur, Japón, Suiza, Francia, Bélgica, Rusia, Austria, Suecia, Dinamarca. Algunos de estos países están superando esta situación por la disminución de las fuertes exigencias académicos a los niños de parte de los padres y de los centros educativos. Los niños sufrían inseguridad y angustia. El stress los llevaba a la desesperación. Solo se puede aplicar las serias exigencias cuando la persona joven ha alcanzado la confianza en sí misma.

Por primera vez en la historia los grandes organismos mundiales, gobiernos y pensadores reconocen que la mujer ha sido subestimada en la sociedad y quieren solucionar este error por medio la teoría del género. La teoría del género se presenta como una teoría que quiere promover entre otras cosas la igualdad entre hombre y mujer.

La teoría del Género, en su interpretación extrema, considera que los gobiernos deben intervenir en la familia para declararla democrática. Los padres ya no tienen autoridad sobre sus hijos. En otras palabras, la familia ya no puede educar. Esta teoría se difundirá en las aulas de los colegios. Solo los docentes en los colegios y universidades se encargarán de la educación. Es evidente que este proceder tiene la intención de relativizar el sentido de la familia.

Cuando se excluye la familia en la educación se pierde el valor del ejemplo y de la intimidad. No se puede educar a nadie como persona si no es desde el afecto y el compromiso por el otro. Se confunde educación con enseñanza. La familia tiene su autonomía que el Estado no puede reemplazar. Los padres transmiten la verdad y los valores por su relación afectiva con los niños. No se puede comparar una educación afectiva en familia con una comunicación racional entre un profesor y sus alumnos. La docencia transmite conocimientos en el aula, pero no logra cambiar comportamientos. No se puede imponer una conducta con la amenaza de desaprobar un curso de género. Si el gobierno se desentiende del matrimonio el padre seguirá dando el ejemplo del machismo y él tendrá más influencia en el hijo que el profesor del colegio.

“No se puede poner en duda el significado político-moral de la esfera familiar, puesto que las condiciones psíquicas para casi todas las virtudes que el individuo debe tener…se crean dentro de las familias intactas, confiables e igualitarias” (Axel Honneth, El Derecho de la Libertad, 2014: 229). 

La teoría del género afirma que hay un sexo biológico y un sexo psicológico, que no tendrán ninguna relación entre sí. El sexo biológico nos es dado y no se puede modificar mientras que el sexo psicológico se podría construir. Cada persona puede decidir sobre su sexo independientemente de su cuerpo. Se usa el término género para indicar el sexo construido culturalmente.

Si cada quien construye su propio género sin referencia a los valores entonces todos los modos de relación tendrán el mismo valor. Ya existen más de cuarenta construcciones culturales de género. El matrimonio es uno más entre todas. Ninguna forma de relación sería mejor que otra. Para igualar a las demás construcciones ellos definen la familia como democrática. Los padres no pueden tener ninguna autoridad sobre los hijos. Cada uno opina y toma sus decisiones sin intervención de otros. Excepto el Estado que se considera la única instancia que puede educar y por lo tanto puede imponer sus ideas a los niños y jóvenes por medio de su plan educativo en las escuelas, colegios y universidades.

A través del género se pretende construir un nuevo ser humano y una nueva sociedad. Hay la voluntad de dirigir la sociedad meramente con leyes. No se considera una educación de la voluntad y promoción de las costumbres de servicio para que el individuo pueda cumplir con los valores y las leyes. Serán individuos sin corazón para el amor, la verdad y la justicia. Los hombres que no aprendieron en la familia a practicar su libertad obedecerán a la voluntad del poder tecnológico. La marginalización de la familia traería una sociedad conflictiva porque al ser humano le faltaría la educación de pertenencia a otros que lo quieren. Ya Platón querría eliminar los vínculos familiares. Aristóteles le respondió: “Y en un régimen semejante estarían mínimamente obligados a cuidarse el padre de sus hijos y los hermanos entre sí. Pues hay dos motivos, fundamentalmente, para quien los hombres se tengan mutuo interés y afecto: la pertenencia y el amor familiar. Consideramos, pues, que la amistad es el mayor de los bienes en las ciudades, ya que con ella se reducirán al mínimo los enfrentamientos civiles (Aristóteles, Política, 2012: 1262b).

 El nuevo tipo de familia democrática será incapaz de educar humanamente a los hijos, de enseñarlos a amar y ser amados por lo que son y no por lo que tienen. La sociedad de la teoría del género tendrá un futuro de violencia.  Quedará como un proyecto de una buena intención para lograr la igualdad entre hombre y mujer porque no lograría sus objetivos.

Francisco considera la teoría del género una colonización. Es un pensamiento que pretende eliminar los núcleos de libertad que son las familias y los gobiernos nacionales por medio de presiones políticas y económicas. Esta teoría afecta directamente la educación en la fe que se recibe en la familia. La revolución bolchevique también empezó con la eliminación de la familia, pero la realidad la obligó apenas después de cinco años volver a valorarla.

“En su unión de amor los esposos experimentan la belleza de la paternidad y de la maternidad; comparten proyectos y fatigas, deseos y aficiones; aprenden a cuidarse el uno al otro y a perdonarse mutuamente. En este amor celebran sus momentos felices y se apoyan en los episodios difíciles de su historia de vida… La belleza del don recíproco y gratuito, la alegría por la vida que nace y el cuidado amoroso de todos sus miembros, desde los pequeños a los ancianos, son sólo algunos de los frutos que hacen única e insustituible la repuesta a la vocación de la familia, tanto para la Iglesia como para la sociedad” (Francisco, Amoris Laetitia, 16: 88). 

Por P. Johan Leuridan Huys

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