Columnistas

23.- Iglesia ante el Bicentenario: Blas de Ostolaza (1775-1835). Deán de la Catedral de Murcia, diputado del Perú en las Cortes de Cádiz

23.- Iglesia ante el Bicentenario: Blas de Ostolaza (1775-1835). Deán de la Catedral de Murcia, diputado del Perú en las Cortes de Cádiz

Perú Católico, líder en noticias.– Perú Católico, líder en noticias rumbo al Bicentenario de la Independencia. Este artículo es escrito por el Doctor e Historiador José Antonio Benito.

Nació el 17 de noviembre de 1775 en Trujillo, Perú. Su padre fue el Teniente Coronel  Cristóbal de Ostolaza y Balda y su madre Ana Josefa de los Ríos y Sedamanos.

Desde muy pequeño deslumbró por su inteligencia por lo que en 1783 se hizo acreedor a una beca para ser admitido en el Seminario de San Carlos y San Marcelo. Su comportamiento y éxito en los estudios le congraciaron el aprecio del Obispo Martínez de Compañón. Allí estudió Artes y Teología y luego se trasladó a Lima para ingresar al Convictorio de San Carlos para cursar Cánones y Leyes, es decir, Derecho. En el Convictorio fue discípulo de su rector Toribio Rodríguez de Mendoza. Se graduó de Licenciado y Doctor, y en 1793 se hizo cargo de la cátedra de Derecho Civil del Convictorio y al poco tiempo asumió la de Teología. En 1795 fue reclamado como rector del Seminario de Trujillo y en 1798 ordenado sacerdote.

Comisario del Santo Oficio, en 1802 se trasladó a Lima y en 1804 a España. El viaje fue muy accidentado pues el navío en que viajaban fue capturado por los ingleses y llevado a Gibraltar donde permaneció por más de un mes. En 1805 obtuvo la Capellanía de San Felipe Neri y en 1806 le toca oficiar las celebraciones litúrgicas de la corte en Madrid.

 Durante el destierro y encarcelamiento de Fernando VII, fue el capellán honorario y confesor real.  En 1809 fue expulsado del castillo de Valencey y ya ingresado a España fue a parar a San Sebastián ciudad en la que lo encarcelaron. Logró escaparse el 5 de junio de 1810 para dirigirse a Cádiz ciudad en la que alcanzó una gran celebridad sobre todo por su “Sermón Patriótico Moral en defensa de Fernando VII” que tuvo varias ediciones. En las Cortes de 1812 se señaló como uno de los mayores defensores de la restauración plena de Fernando VII, de hecho será nombrado comendador de la Orden de Isabel la Católica. deán de la Catedral de Cartagena y director del Hospicio de la Misericordia de Murcia.

Se enfrentó a las ideas del liberalismo a través de sus célebres sermones que hizo publicar y desde el periódico bisemanal El Fernandino que fundó en Madriden julio de 1814.  Su firmeza llevó a que una comisión militar, temerosa de que su antigua relación con don Carlos le hiciera conspirar a favor de éste, determinó la nueva prisión de Ostolaza, esta vez en Valencia. Allí permaneció dos años en la cárcel pese a los informes que en su favor hizo el Ayuntamiento de la ciudad de Murcia. En este informe se mencionaban sus numerosas obras de caridad y su celo como sacerdote. Creó la Real Congregación del Corazón de Jesús en el Convento de Madres Justinianas, fundó un colegio de sordomudos que mantuvo con sus propios recursos y publicó a su costa numerosos impresos religiosos.

El 2 de abril de 1823 fue nuevamente desterrado  a Cartagena donde es vejado y trasladado a Canarias. Con el cambio de gobierno, regresa a Murcia donde es recibido triunfalmente por el pueblo y por las autoridades que decretan de inmediato su purificación el 19 de julio de 1824 y se dedicó a sus funciones sacerdotales.

En 1833, a la muerte de Fernando VII, se unió a la causa carlista lo que le llevó nuevamente ser arrestado en Valencia. Allí,  el 6 de agosto de 1835 una turba entró a la cárcel y pidió la muerte de los reos, entre ellos Ostolaza. Él muy tranquilo hizo su testamento y se confesó. Le confiscaron sus bienes. Salió al cadalso con mucha serenidad, no permitió que se le vendaran los ojos y al ejercutársele dijo que moría por su fe y por su Rey Don Carlos.

A su muerte, fueron confiscados sus bienes. Ridiculizado por liberales como el literato B. Pérez Galdós, encomiado por Menéndez Pelayo, su persona refleja, como Olavide, la figura de un peruano católico de primera fila en España, hombre firme, coherente y consecuente con sus ideas.

Foto del autor de esta sección y de este artículo: Doctor e historiador José Antonio Benito.

*No olvides de ingresar a este enlace en donde encontrarás todos los personajes que forjaron nuestra independencia: https://perucatolico.com/c/la-iglesia-ante-el-bicentenario/

Ver más Columnistas

68.- El padre Inca Justo Sahuaraura (1770-1853)

Redacción Central19/04/2021

67.- Clérigo José Joaquín de Larriva y Ruiz (1780 – 1832)

Redacción Central12/04/2021

66.- Representaciones visuales en la Iglesia de San Pedro Naván (Huacho) en tiempos de independencia

Redacción Central05/04/2021

¡A mi amigo sacerdote en su día!

Franco Segura01/04/2021

65.- Iglesia ante el Bicentenario: Sacerdotes fidelistas que regresaron a España: Juan de la Cruz Errazquin Otamendi (+1831), deán de Arequipa, muere pobre y olvidado en Lezcano

Redacción Central29/03/2021

El origen de las novenas católicas

Redacción Central25/03/2021

‘La creación y la salvación’, por P. Johan Leuridan

Redacción Central25/03/2021

64.- Iglesia ante el Bicentenario: clérigos en el primer Congreso del Perú (1822-1825)

Redacción Central22/03/2021

¿Dónde vamos al morir?

Redacción Central20/03/2021