Fray Ángel es monje, cocinero e ‘influencer’: más de 100 mil personas le siguen cada semana

Fray Ángel Ramón Serrano, que hace 12 años ingresó en el monasterio franciscano del Santo Espíritu, en Gilet (Valencia), se ha convertido en un fenómeno de Youtube con su canal de cocina. Empezó a emitir en abril de 2020, durante la pandemia. Esperaba llegar a los 1.000 suscriptores… ¡Y ya tiene 113.000!

Fray Ángel Ramón tiene todo lo que necesita para su canal, en el que da a conocer su monasterio y la comida: colaboradores, ingredientes sencillos y una tradición gastronómica conventual con siglos de historia.

“Una de las chicas que trabaja para la hospedería graba los vídeos, y un chico informático edita los vídeos”, explica en La Vanguardia.

Responde a sus seguidores y les transmite paz

Después de comer, durante su descanso, el franciscano lee todos los comentarios de sus seguidores, que agradecen la paz que transmite Fray Ángel en sus vídeos. Fiel a la máxima franciscana, despide cada vídeo con un “Paz y bien”.

Fray Ángel es autodidacta, y aprendió de la necesidad. “cuando llegué, hacía falta alguien que hiciese este oficio, y la necesidad es lo que manda”.

La clave para preparar una buena comida

Para la elaboración de sus recetas, Fray Ángel combina la tradición franciscana con un toque personal y el estudio de antiguos libros de frailes experimentados. De hecho, ha colaborado en la reedición de Nuevo arte de la cocina española, de Juan Altamiras, el creador del primer recetario de cocina popular española en 1745.

“La clave para una buena comida es la sencillez, la economía y el respeto por la naturaleza y la creación, por las cosas que Dios nos da en cada momento”, explica Fray Ángel.

Comida sencilla, y al alcance de todos

Busco una cocina elaborada con mucha sencillez, y con muy pocas cosas, hacer grandes manjares”, explica en la página web del monasterio.

¿Trucos? Por ejemplo, explica que a las patatas “no les gusta mucho el agua muy caliente, les gusta más caer en agua fría y recibir el calor poco a poco”.

 “El punto fundamental de la cocina es hacer mucho con poco”, dice Fray Ángel, que ve en el fraile Juan Altamiras su gran referente. “El cogía la comida de la gente sencilla y la hace rica, hace de la pobreza riqueza, y de lo simple, algo espectacular. Su filosofía era hacer de la austeridad, excelencia, de la pobreza, riqueza… crear un gran plato con los productos más humildes”.

Fray Ángel Ramón Serrano, el influencer franciscano con 100.000 seguidores en Youtube

El cocinero del monasterio franciscano del Santo Espíritu prepara una de sus recetas en su canal de Youtube.

Rezar, trabajar y descansar: Una rutina saludable

“Al igual que Altamira, me levanto temprano para tener preparado el café para los hermanos”, explica. Para Fray Ángel, la rutina es uno de los principales beneficios de vivir en comunidad. “Levantarme a la misma hora, ir a rezar a la misma hora, bajar al trabajo y descansar a la misma hora. Esa es una rutina muy saludable”.

La mesa, un lugar donde expresar cariño

El fraile encuentra profundas reflexiones en relación a la comida y los alimentos. “Querer y que nos quieran es algo que todos necesitamos, también en la vida religiosa, que no nos casamos. La hora de la comida es un momento clave en el que expresamos a los demás cariño sentados en la mesa. En ella sonreímos, estamos a gusto, hablamos, nos contamos cosas que nos ocurren”.

Subir a un monte y mirar a lo lejos

“No salgo a penas, pero cuando me voy, lo que más me espanta de fuera es la prisa y la desestructuración de la vida”, añade.

Como buen franciscano, le inspira la imagen del portal de Belén. “En el portal verás la escena más hermosa de diálogo que pueda existir entre los hombres y entre el hombre y la naturaleza. Todos en un mismo plano: los pastores con los reyes y los pobres con los ricos; los hombres con los animales y los fuertes con los débiles, y, en medio de ellos, el Niño Dios armonizándolo todo”.

Piensa que actualmente “estamos atravesando un desierto como el pueblo de Israel, y no estaría mal subirse a un monte que tengamos cerca y mirar a lo lejos. Si tuviéramos la valentía de subir a un monte alto y mirar a lo lejos, seguramente nuestro corazón se alegraría”.

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